Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos.
El se acercó a ella y
cogiendo su mano le preguntó...
- ¿ En qué puedo ayudarte ?
Ella levantó la mirada y con voz entrecortada le dijo...
- Si tienes tiempo, me gustaría contarte mi silencio.