Puedes tener poder y aun así estar confundido.
Puedes tener riquezas y aun así vivir con miedo.
La paz y la sabiduría no nacen del control, nacen de mirar a Dios.
Puedes tener poder y aun así estar confundido.
Puedes tener riquezas y aun así vivir con miedo.
La paz y la sabiduría no nacen del control, nacen de mirar a Dios.
Ronald S. Wallace observa que “la estrategia del mundo no es siempre persecución abierta, sino seducción intelectual”.
Hoy no nos queman en hogueras, pero sí pretenden apagar la fe con ideas elegantes que diluyen la verdad. En una sociedad secular, el peligro no es que el cristianismo sea prohibido, sino que sea persuadido a parecerse a todo… menos a Cristo.
Hay quienes esconden su edad como si envejecer fuera una derrota. Pero negar los años es negar la historia de la bondad de Dios. Cada año recuerda que su misericordia nos ha sostenido.
Mi hermano menor partió antes de cumplir 36. Su fe y gratitud en medio del dolor me enseñaron algo profundo: cada día es un regalo, y vivir con propósito es un privilegio que no todos tienen.
Por eso celebro mis 50 años — y que la mitad los he dedicado a predicar el Evangelio como pastor de La Gran Comisión Comunidad Cristiana Integral. Cumplir años no me avergüenza; me honra ver la fidelidad de Dios en cada etapa.
Envejecer no es perder fuerza, es ganarla. Con buena alimentación, descanso, ejercicio, propósito y fe, podemos seguir dando fruto, aun en la vejez.
No escondas tu edad. Declárala con gozo. Cada año es una medalla que proclama: Dios ha sido bueno.
Yo lo digo con alegría: tengo 50 años y voy por más, para la gloria de Dios, si es de su voluntad.
Desde hace unos años he tomado conciencia de que cuidar el cuerpo no es vanidad; es mayordomía. No adoramos el músculo, honramos al Dios que nos dio vida.
Comer bien, entrenar, descansar, caminar, orar y meditar en la Palabra no son extremos opuestos. El Espíritu Santo nos guía a una vida integral donde el cuerpo sirve al propósito, no al ego.
La verdadera salud nace cuando Cristo gobierna el corazón, la mente se ordena y el cuerpo obedece. Allí encontramos paz, claridad y fuerza para envejecer con propósito.
No se trata de idolatrar el cuerpo, pero tampoco de descuidarlo. Se trata de ser fieles administradores de lo que Dios nos confió.
Cuando uno se enferma, la vida te recuerda lo frágiles que somos. La salud no es un mérito: es un regalo de Dios.
Él puede sanar milagrosamente o por medio de la medicina; en ambos casos, es Su gracia sosteniéndonos.
Estos días me han hecho valorar más el poder estar fuerte para servir a Dios, a mi familia, a la iglesia y a nuestra sociedad.
La salud es un tesoro que debemos agradecer.
Cuida tu cuerpo, visita al médico, sé sabio. La fortaleza viene del Señor.
Y para quienes hoy están enfermos o vulnerables, en casa, en una clínica o en un hospital: que Dios extienda Su mano, les fortalezca, les levante y les consuele.
Dios está presente en el sufrimiento.
Amén.
El libro de los Hechos no es solo historia antigua.
Es la crónica de un Cristo que sigue actuando hoy,
por medio de su Espíritu y de su iglesia.
#Hechos#JesúsVivo #IglesiaEnMisión#Craig S.Keener
La libertad cristiana no es anarquía moral, sino libertad de los ritos que no aportan a la salvación ni al crecimiento espiritual.
Ningún rito aporta a la salvación en Cristo.
Es el fruto del Espíritu, no la ley, lo que forma el carácter de Jesús en nosotros.
#TeologíaPaulina
Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien dio su vida como rescate por todos. Este testimonio Dios lo ha dado a su debido tiempo,
1 Timoteo 2:5-6 NVI
Les daré un nuevo corazón y derramaré un espíritu nuevo entre ustedes; quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen y les pondré un corazón de carne.
Ezequiel 36:26 NVI
“Pero todos nosotros, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.”
2 Corintios 3:18 NBLA