Necesario fue el pecado de Adán,
que ha sido borrado por la muerte de Cristo.
¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor! ¡Qué noche tan dichosa!
Sólo ella conoció el momento
en que Cristo resucitó de entre los muertos.
#Pascua
Mi carne y mi piel ha consumido, ha quebrado mis huesos. Ha forjado un yugo para mí y ha cercado de angustia mi cabeza. Me ha hecho morar en las tinieblas, con los muertos de antaño.
Lamentaciones 3,4-6
#ViernesSanto
Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás.» Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo.»
Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza.»
Jn 13, 8-9
#JuevesSanto
Él vino desde los cielos a la tierra a causa de los sufrimientos humanos; se revistió de la naturaleza humana en el vientre virginal y apareció como hombre; hizo suyas las pasiones y sufrimientos humanos con su cuerpo, sujeto al dolor, y destruyó las pasiones de la carne.
Melitón
Jesús, a quien las gentes sencillas aclaman cuando entra a Jerusalén, no entra arrogante como un guerrero sobre un carro tirado por caballos, sino manso y humilde sobre un asno. El Reino que Él ha anunciado es distinto de los poderes de este mundo.
Gabriel Jaime Pérez, SJ
No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por siglos.
Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, me pesa de todo corazón haberte ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de pecado, confesarme y cumplir la penitencia.
Amén.
Pecamos Señor y nos pesa, ten misericordia de nosotros.
Bendita y alabada sea la Sagrada Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y los dolores y angustias de su Purísima Madre concebida sin mancha de pecado original. Amén.
Entra en mí, quiero mostrarte tu nombre escrito en mi Corazón y que me muestres el mío en el tuyo, ahora que tome posesión de lo que por tantos títulos me pertenece. Dame cuanto eres: alma, vida, sentidos, potencias, ternuras y hasta tus pecados para perdonártelos.
Si te sientes destrozado, o muy deprimido, piensa que estás muy cerca de Aquélla que tuvo una vida tan difícil. Dios amaba a María de una manera especial y extraordinaria, sin embargo, en su vida hubo mucho sufrimiento. Y es que Dios trata a sus amigos precisamente de esa manera.