lento, con su mano sirviéndole como apoyo: las luces violáceas le desorientan…
Pero al llegar al sótano y hacer contacto con el musgo, carne o lo que sea, de forma automática se aparta. Y el ojo—. Sisea, desviando su mirada del mismo.
“¿…Alguien sabe de dónde viene el ruido?”
Se ha acostumbrado a vivir sin latido propio. No lo extraña, y volver a escucharlo luego de tanto tiempo —pero ahora con un origen externo— le provoca un disgusto imposible de disimular.
Tiene los labios prensados al bajar. Está manteniéndose cerca de las paredes y caminando
atormente mucho, aparentemente, porque la única emoción que se filtra en su voz es una leve molestia.
“Con el tiempo te acostumbras.” Una pausa, parpadeando. “No pensé que se iba a escuchar desde lejos. ¿Les dio asco? Perdón.”
Otra vez.
Dos preguntas con respuestas distintas—. Una negación es dada primero hacia Lilia, aunque la pregunta de Shū le hace asentir al segundo. Espera que entiendan cuál es cuál a pesar de la nimiedad de sus movimientos.
“¿Creo que no? Es más… incomodidad.”
No es algo que le
pero la sensación que acompaña cada paso le harta. Sacrificará su paz con tal de ocupar el primer asiento que encuentra.
A los presentes mira de reojo.
“Perdonen.”
Un golpe a su propio regazo es dado, oyéndose un «clic» leve. Es la forma más fácil de solucionar su problema.
No le agrada toparse con otros seres, pero ha estado buscando un lugar para sentarse hace varios minutos y realmente tiene cero ganas de seguir caminando.
Está segurísimo de que su pierna —o algún hueso de ella— se ha descolocado por unos milímetros; el dolor es leve, casi nulo,
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muerte original. No fue natural ni pacífica y lo que menos quiere es tener que pasar por ese dolor otra vez, o alguna variante como consecuencia de su estado actual (por ejemplo, que de a poco su cuerpo recuerde que debería estar bajo tierra).
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✴︎ https://t.co/lH8ZnvggRl Morir por segunda vez, porque no sabe qué implicaría para un ser como él. Hay heridas y marcas —como las que rodean su cavidad ocular vacía— que acarrea de su vida pasada y que, si sus escasos recuerdos no le mienten, tienen que ver con su +
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No hace falta que diga más, ¿no? Ella ya ha visto lo miedoso que es. Que tenga una playlist específicamente para sobrevivir a aquello no es nada del otro mundo.
Y ahora en general: “¡no se ahoguen, por fa!”
Ha elegido el lugar más cercano a la orilla para sentarse, con su móvil sobre propio regazo; ha subido la música otro poco —le alegra saber que no le molesta a nadie— pero debido a eso debe gritar él también.
“¡Urbex!” una pausa. Quizás Odd no sepa qué es. “¡Exploración urbana!”
Por qué van todos al agua, ¡incluso el recién llegado! Tendrá que quedarse en la orilla con su móvil, aunque mueve su mano en saludo hacia Hikaru.
“Si quieres que pare la música dime.”
Es que no se ve muy animado, y Bailando desentona un poco…
“¿Top 5? Yo diría que es top 3, en realidad.”
Tendría que agregar esta canción a su playlist, de hecho… Una pausa es realizada para aquello, negando suavemente con testa.
“Es lo que más escucho, más que nada para no morirme de miedo en los streams. Digamos que sí.”
( odd )
a Riah. Que sí, toda su playlist es de eurobeat o nightcore o demás, ¡pero no por eso se negará a mayor variedad!
“¿No quieres ni una sola canción? Vaya…”
Abulta el labio inferior levemente. Bueno, sigue sin entender el juego—.
“Harás que sea team Odd.”
“¿La de women are my favorite guy?”
Está hablando sin mirar a Odd, y es que apenas escuchó su pedido no tardó en desbloquear su móvil y buscar la canción en cuestión. Sea esa o no, en menos de un minuto ya está sonando.
La sonrisa con la que estaba antes desaparece al escuchar
¡Que Odd no diga más! Saewon eleva el pulgar antes de subir el volumen, una, dos y tres veces —no es el máximo, pero la canción debe ser imposible de ignorar.
“Si quieren un tema en específico, díganme.”
Sí, es el DJ autoasignado. Sonríe sin vergüenza.
“¿Qué iban a jugar?”