Un destello de timidez cruzรณ la mirada de Jaehaera, pero la propuesta logrรณ encender una chispa de genuina curiosidad en sus ojos habitualmente apagados. Observรณ la mano extendida frente a ella con una mezcla de cautela y fascinaciรณn, valorando el espacio que se le otorgaba.
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ใ ค ใ คโธป Lo serรก, pronto los cuidadores le ayudarรกn a tomar el vuelo. Y mientras, tengo una idea. โธป Extiende una mano hacia la menor. Es consciente que, al igual que su madre, el contacto fรญsico no deseado es un gran no para ella.
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ใ ค ใ คโธป Todo jinete de >
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โโMe gustarรญa... que tuviera el color de las alas de Morghul โโโ
aรฑadiรณ en un hilo de voz, fijando sus grandes ojos en los de su interlocutor
โโโ Y plata. Mucha plata, para que brille cuando estemos por encima de las nubes, donde nadie pueda alcanzarnos.
โโโ;No importa vuestro aspecto, abuela. El infierno no parece terminar, solo cambia de forma. No tenรฉis que esconderos de mรญ. He visto romperse cosas que nunca podrรกn repararse. Solo... quedaos a mi lado. Si el mundo se va a desmoronar, al menos no me dejรฉis sola en la oscuridad.
โ
โ โ โ Mi dulce niรฑa, en las condiciones en que me encuentro, me temo que no has de posar tu mirada sobre mรญ ... Tu abuela recuperarรก el buen aspecto cuando este infierno finalmente termine. โ โ
La pequeรฑa da un ligero brinco y aprieta la estatuilla de madera contra su pecho. Levanta sus grandes ojos hacia el รบnico ojo de su tรญo y, con una mezcla de timidez y solemnidad, asiente lentamente.
โโโSรญ, tรญo Aemond... He terminado mis lecciones con el maestre.โโโ
โ
ha llegado la dragona mรกs temible de los siete reinos. โโโ el รบnico ojo de aemond observรณ la figura de la infante luego, recorriรณ la mesa hasta dar con las estatuillas de madera; finalmente se inclina hacia ella โโโ. ยฟhas estado haciendo tus tareas?
โ
โAdemรกs, tambiรฉn la edad influye mucho en mi mala memoria. โธปUna pequeรฑa broma para que la pequeรฑa no se sintiera mal por no haber recordado su nombre.โธป Y dime, Jaehaera ยฟQuรฉ estabas haciendo?โ
Las palabras de la Princesa se sintieron como un manto cรกlido, pero en el pecho de Jaehaera, algo mรกs antiguo y pesado se agitรณ. El roce de los dedos de Rhaenyra sobre su mano pareciรณ encender un chispazo, una vibraciรณn extraรฑa que no pertenecรญa a la lรณgica de los
โ โ โ
โ โ โ La expresiรณn de Rhaenyra perdiรณ el matiz risueรฑo que habรญa acompaรฑado la visita hasta entonces. No era tristeza; era reconocimiento. Habรญa oรญdo aquella confesiรณn muchos aรฑos atrรกs, pronunciada con otras palabras y otra voz: la suya.
โ โ โ Su mirada descendiรณ desde el hocico de Morghul hasta la niรฑa. Existรญa una soledad que sรณlo quienes llevaban sangre de dragรณn aprendรญan a comprender. Los dragones no obedecรญan tรญtulos, ni coronas, ni รณrdenes vacรญas. Respondรญan a algo mรกs hondo, a una llamada que el resto del mundo jamรกs alcanzaba a oรญr.
โ โ โ Con delicadeza, llevรณ una mano hasta el cabello de Jaehaera y apartรณ un mechรณn claro de su frente.
โ โ โ โธปโo sรฉ.
โ โ โ Fueron apenas dos palabras, pero nacieron limpias de toda duda.
โ โ โ Despuรฉs volviรณ a mirar a Morghul. El joven dragรณn permanecรญa inmรณvil.
โ โ โ โธป๐ฉunca permitรกis que nadie os convenza de que ese vรญnculo es una fantasรญa. Hay afectos que no necesitan palabras para existir.
โ โ โ Sรณlo entonces respondiรณ a la pregunta que la niรฑa habรญa dejado suspendida entre ambas.
โ โ โ โธป๐ฉo tengo ninguna duda de ello.
โ โ โ Alzรณ la vista hacia la vasta bรณveda del Pozo Dragรณn, donde el humo ascendรญa lentamente hasta perderse entre las sombras.
โ โ โ โธป๐lgรบn dรญa Morghul cubrirรก el cielo con sus alas, y vos descubrirรฉis que ya no sois la niรฑa que hoy le tiende la mano, sino la mujer a quien รฉl elegirรก seguir hasta el รบltimo de sus dรญas.
โ โ โ Sus dedos rodearon los de Jaehaera con una suavidad maternal.
โ โ โ โธป๐ฉo crecerรฉis para repetir lo que somos Syrax y yo. Serรฉis algo distinto. Serรฉis Jaehaera y Morghul. Y eso bastarรก.โ โ โ
โ โ โ
madurar en la tierra. Jaehaera parpadeรณ de nuevo, sacudiendo levemente la cabeza con inocencia. La bruma desapareciรณ de sus ojos tan rรกpido como habรญa llegado, devolviendo la mirada de la niรฑa de siempre, que simplemente acariciรณ el hocico de su compaรฑero, ajena al misterio