La culpa siempre es del aire acondicionado, de las duchas de más de 5’, del coche a gasolina del pobre… pero curiosamente nunca lo es de los jets privados, los campos de golf, la industria fast fashion, los centros de datos, de las toneladas de residuos y gases de las fabricas..
Es mucho más sencillo pero no da para titular victimista. Las uñas largas y vistosas eran antes era una señal de estatus por ser caras de mantener y ser señal de trabajo no manual y vida de ocio.
Ahora que se han popularizado este tipo de uñas y se han vuelto mucho más accesibles, ya no son una marca de estatus. Ahora tener unas uñas naturales elegantes es una manera de distanciarte de la plebe y de mostrar estatus porque cualquiera puede tener uñas bonitas de mentira, pero las de verdad tan arregladas cuestan muchísimo más.
Es lo mismo que le pasó a Burberry cuando la clase baja inglesa se obsesionó con su tejido y su marca. Las marcas de estatus vienen y van, y las élites se adaptan a las popularizaciones.
Comida en restaurante lleno.
En la mesa de al lado un niño de 4 años.
—Mira, papá, papá, papá, papá…
El padre resopla.
Saca el móvil.
Vídeo a todo volumen.
Se lo planta en la cara.
—Toma. Ponte esto y déjanos comer tranquilos.
Silencio.
Niño en trance.
Ojos clavados y cuerpo quieto.
Cerebro en modo fuegos artificiales.
En todas, mismo ritual:
Plato delante.
Padres hablando entre ellos.
Los niños con la cara iluminada por un móvil.
No miran el sitio.
No hablan con nadie.
No se aburren, no preguntan ni exploran.
Solo deslizan el dedo.
Y luego la excusa de siempre:
“Es para que se entretenga.”
Mentira.
Es para que tú no tengas que educar.
Para no aguantar rabietas.
Para no enseñar a esperar.
Para no sostener su aburrimiento.
Y entonces llega el atajo:
Pantalla al niño. Paz al adulto.
Cada vez que haces eso, le enseñas algo muy claro:
“Si estás inquieto, triste o aburrido, no hables.
No pienses.
No sientas.
Dale a un botón y desaparece.”
Luego llegan las quejas:
“Mi hijo no habla con nosotros.”
“No sabe entretenerse solo.”
“Se desespera si no tiene el móvil.”
No eches balones fuera.
La primera dosis
se la diste tú en aquel restaurante
“para comer tranquilo”.
Educar no es comer en paz.
Educar es tragarte el caos hoy
para no criar mañana
a un adulto que solo sabe calmarse
con una pantalla delante.
Poner a la peña en cajitas inamovibles te condena a ti mismo a tu propia cajita. Ver desarrollos jevis (y, sobre todo, un incremento notable de la calidad de lo que alguien produce) moviliza e inspira. Qué gozada poder APRENDER.
No me vais a convencer de q pasar 8h (mínimo) trabajando para una empresa donde a ellos no le importas ni ellos t importan a ti, en la q si te vas te sustituirán al minuto, por un sueldo q no t da, pasar otras 2h en el transporte y llegar a casa sin energía para nada más, es vida
Los titulados universitarios de familias con bajos ingresos, ganan mucho menos que los graduados de más nivel de renta cinco años después. Estas diferencias persisten incluso al controlar por universidad, carrera o notas. 💼La clave está en la primera transición laboral: los graduados con menos recursos tienden a aceptar puestos con menor proyección en su primer empleo. Este primer paso explica dos tercios de la brecha salarial a los cinco años. https://t.co/BLXQjAo1rI
Me alegro mucho por Custodio.
Esto deja a las claras que para fomentar la literatura, no solo necesitamos planes de fomento de la lectura, sino también ocupar los espacios donde se mueve la mayoría de la población.
Esto es como los referentes femeninos, si no los ves, no existen. Con los escritores pasa igual, si solo sabes que ha sacado libro el famoso de turno (libro que no ha escrito él, por supuesto) solo compras esos libros.
Necesitamos más escritores en la tele, más escritores en las redes, más escritores, al fin y al cabo, en la sociedad.
Este es un ejemplo sobre cómo, aspectos que son percibidos como debilidades en cierto tipo de escenarios, se trasforman en fortalezas al cambiar el contexto.
Nos vendieron el verso de que todas las terapias sirven porque lo más importante es la alianza terapéutica.
Falso: la alianza es necesaria, pero por sí sola es insuficiente. También se requieren técnicas basadas en evidencia.
acabo de escuchar a alguien decir: «Quizás no necesites más tiempo para sanar, quizás necesites más experiencias que le muestren a tu sistema nervioso una realidad diferente».
Y sí.
Un niño maltratado haciendo el paripé delante de las cámaras para no provocar a su padre detrás de ellas.
No tenéis ni idea de cómo funciona el abuso y se nota.
Hoy queremos recordar a Nagore Laffage. Tenía veinte años cuando fue asesinada el 7 de julio del 2008 por el hombre de la foto contigua: José Diego Yllanes.
Se conocieron de madrugada en la noche de San Fermín. Se gustaron y decidieron ir a casa de él. Una vez allí se besaron, pero de pronto él se puso violento y rasgó la ropa de Nagore. Ella se asustó y le dijo que quería irse. Forcejearon. Ella intentó huir e incluso llamó a Emergencias. Tras arrebatarle el móvil, la golpeó repetidas veces y finalmente la estranguló. Cuando se dio cuenta de que estaba muerta llevó su cuerpo hasta un bosque donde intentó descuartizarla, pero desistió y terminó abandonándola.
Durante el juicio al asesino, también se juzgó el estilo de vida de Nagore. A él no le condenaron por asesinato, solo por homicidio. Hace meses le concedieron el tercer grado y ya solo tiene que ir a la cárcel para dormir.
Ella hizo todo lo que pudo haber hecho: decir no, resistirse y llamar a Emergencias. Aún así la mataron y aún así la juzgaron cuando ya no podía defenderse más. El asesino no ha cumplido ni nueve años en prisión por este crimen. Desde el 2017 trabaja como psiquiátrica en una clínica privada, y desde el 2020 puede ejercer en la sanidad pública.
Estar a 40 grados también tiene alguna ventaja. Por ejemplo si te faltan ganas de vivir puedes culpabilizar sin remordimientos a la temperatura en lugar de a la sucesión de catastróficas decisiones que has tomado en los últimos meses.