Cuando David Good era pequeño y sus amigos le preguntaban dónde estaba su madre, él siempre contestaba que había muerto en un accidente automovilístico. "No quería que mis amigos supieran que mi madre era una mujer que anda por la selva desnuda y come tarántulas", explica David, y añade "Fue mi venganza; yo estaba enojado porque ella me había abandonado. Así que solo quería seguir contando la historia de que estaba muerta".
Yarima, la madre de David, pertenece a la tribu yanomami de Venezuela. Nació y se crió en la selva, en una aldea remota a la que casi nunca llegaba nadie.
El padre de David, Kenneth Good, era un estudiante de antropología de la Universidad de Pensilvania que hizo su primer viaje a la Amazonía en 1975.
Good decidió acercarse a la cultura de los yanomamis: se instaló en el ‘shapono’, la vivienda colectiva típica de la comunidad. Convivió con ellos por años.
Un día, en 1978, el jefe de la tribu le hizo a Good una propuesta. "He estado pensando que deberías tener una esposa. No es bueno que vivas solo", escribió Kenneth Good en sus memorias publicadas en 1991. El jefe tribal le dijo: "Toma a Yarima. Te va a gustar".
El final de la etapa amazónica de la aborigen y el antropólogo llegó en 1986, cuando tomaron un avión rumbo a Nueva York.
Kenneth y Yarima tuvieron tres hijos. Pero la vida en Nueva Jersey no le funcionó bien a Yarima. Le faltaba el contacto con otras personas, que en tierra yanomami se daba al atardecer en el shapono comunitario. Sentía que vivía en una caja oscura. Nadie, a excepción de su marido Kenneth, hablaba su lengua. No tenía medios para comunicarse con los suyos en la selva.
En 1992, Yarima tomó la decisión de retornar a su tierra dejando a sus hijos en Estados Unidos. David no pasó un día sin recordar con odio a la madre que los había abandonado.
Después de 19 años sin ver a su madre, David regresó al Amazonas a encontrarse con ella y con miembros de su familia yanomami. "Ahora estoy orgulloso de mis ancestros. Estoy orgulloso de ser yanomami-estadounidense", expresó el joven...
Claudia Ahmar 🇻🇪 estudiante de 5to año de bachillerato del Colegio San Agustín de El Paraíso, en Caracas, gana beca para estudiar en Boston, y EEUU.
Su promedio la ha hecho ganadora de la “Presidential Merit Scholarship” para cursar estudios de Ingeniería Biomédica en el Wentworth Institute of Technology. #EnHoraBuena
A los 10 años, arruinó su propio matrimonio concertado masticando berenjena cruda hasta dejarse los dientes completamente negros.
A los 6 años, la sujetaron en el suelo y la mutilaron.
A los 49 años, la metieron en prisión.
Y desde su celda, usando un lápiz de cejas sobre papel higiénico, escribió unas memorias que alimentarían un movimiento feminista que sacudiría al mundo árabe.
Su nombre era Nawal El Saadawi.
Nació el 27 de octubre de 1931 en el pequeño pueblo egipcio de Kafr Tahla, la segunda de nueve hermanos. En una cultura que a menudo veía a las niñas como una carga, su abuela decía en voz alta una verdad cruel: “Un niño vale al menos 15 niñas. Las niñas son una desgracia”.
Nawal lo escuchó. Nunca lo olvidó. Y pasó el resto de su vida negándose a aceptarlo.
Cuando tenía seis años, las mujeres de su familia la sujetaron en el suelo y le practicaron la mutilación genital femenina. El dolor fue insoportable, imborrable. Cargaría con ese recuerdo —y con la determinación de acabar con esa práctica— durante las décadas siguientes.
Pero incluso en aquel momento de violencia, algo dentro de aquella niña se negó a romperse.
A los diez años, su familia intentó casarla. Ya habían elegido marido. Los pretendientes iban a ir a verla.
Nawal tenía otros planes.
Se coló en la cocina, encontró una berenjena cruda y la mordió con fuerza, masticándola hasta que el jugo oscuro le tiñó los dientes de negro. Cuando llegó la familia del posible novio, les sonrió todo lo que pudo.
Bastó una mirada a sus dientes ennegrecidos para que se marcharan sin cerrar el trato.
El matrimonio infantil había sido saboteado. Nawal había ganado tiempo.
Y usó ese tiempo con ferocidad. Su padre —más progresista que muchos hombres de su época— creía que sus hijas merecían estudiar. Nawal leía todo lo que caía en sus manos. Escribió su primera novela a los trece años. Y decidió que sería médica.
En 1955, a los 23 años, se graduó en la Facultad de Medicina de la Universidad de El Cairo.
Regresó al Egipto rural como médica y vio de cerca el precio devastador del patriarcado sobre los cuerpos de las mujeres: complicaciones por mutilación genital, muertes en el parto, mujeres atrapadas en matrimonios violentos sin salida.
No pudo callarse.
En 1972 publicó Mujeres y sexo, un libro que atacaba abiertamente la mutilación genital femenina y el control sistemático de los cuerpos y la sexualidad de las mujeres. La reacción fue rápida y brutal. Fue destituida de su cargo en Salud Pública. La revista que dirigía fue clausurada. Sus escritos fueron prohibidos.
Las autoridades egipcias querían apagar su voz.
Nawal siguió escribiendo.
En 1975 publicó Mujer en punto cero, una novela poderosa basada en una mujer real a la que había conocido en prisión mientras trabajaba como psiquiatra: una mujer condenada a muerte por haber matado a un hombre que la explotaba. El libro se convirtió en un hito de la literatura feminista árabe.
Para 1981, se había vuelto demasiado incómoda para el poder.
Bajo el presidente Anwar el Sadat —que afirmaba que Egipto era una democracia abierta a la crítica— Nawal fue detenida en la gran ola represiva contra intelectuales y opositores. Su verdadero delito era decir la verdad frente al poder.
En septiembre de 1981, a los 49 años, fue enviada a la prisión de mujeres de Qanatir.
Le negaron papel y bolígrafo.
Así que improvisó.
Otra presa le consiguió un lápiz de cejas. Nawal escribió sobre papel higiénico: cada pensamiento, cada historia de las mujeres que la rodeaban, cada observación sobre la prisión política y el control patriarcal.
Aquellas notas sacadas de contrabando se convertirían después en Memorias de la cárcel de mujeres.
Pero hizo algo igual de radical tras aquella experiencia.
En 1982, Nawal El Saadawi fundó la Asociación de Solidaridad de las Mujeres Árabes, la primera organización feminista independiente y legal de Egipto.
Ayudó a construir un movimiento después de la cárcel.
Imputar terrorismo a una adolescente ya es grave. Negarle la amnistía sin explicar por qué es aún peor.
No es solo un caso penal. Es una adolescente enfrentando el poder del Estado y una sentencia que no explica por qué le niega un derecho.
El 16 de marzo de 2026 el Tribunal de Juicio del Sistema Penal de Responsabilidad del Adolescentes con competencia en terrorismo se negó la amnistía en el caso de Samantha Hernández, adolescente de 16 años acusada por el delito de terrorismo. Me permito hacer algunas consideraciones:
@cecodap@REDHNNA
Las turbulencias, a muchos pasajeros los espantan, la incomodidad es evidente, pero a pregunta concreta es peligrosa realmente?. Y que hacemos los pilotos en cabina cuando tenemos turbulencia? (Respuesta corta no no lo es) Explico un poco.. 👇
Por favor, @dw_espanol , no se puede hablar de que un indeseable orquestó la violación bajo sumisión química de su esposa por parte de más de 120 hombres, durante tres años, y utilizar para ello la expresión "vendió sus servicios sexuales no consentidos" ‼️
¿Desde cuándo la #violenciasexual es un "servicio sexual no consentido"⁉️
Al descubierto una "academia de violación" global en una recopilación e investigación de la CNN: en chats grupales, los hombres se incitan mutuamente a drogar y violar a sus esposas e intercambian consejos sobre cómo salir impunes. Un sitio web pornográfico alberga más de 20.000 vídeos "relacionados con el sueño" subidos por los usuarios. Es una pandemia de #ViolenciaSexual. https://t.co/y4ZJUAWkew
🗞️ Los medios tienen un rol que cumplir en la construcción de una sociedad que no discrimine ni sea violenta con las mujeres. #TitularesSinSesgo#PorYParaTodas
Las mujeres musulmanas exigen liberarse del hiyab y la burka, lo que ha dado origen a un movimiento que se ha extendido por varios países, como Irán, Irak, Pakistán, Bangladesh, Siria y Malasia. Quieren libertad, dignidad e igualdad.
Querido mundo: Apóyalas y protégelas.
Un activista transgénero representará a las mujeres con endometriosis en el Parlamento británico. Steph Richards defiende que esa enfermedad, exclusiva de las mujeres, afecta a "personas de todos los géneros". Hay nombramientos que son una burla misógina
https://t.co/basCigpkD2
Arepas.
Si hay un aroma que define el despertar de un hogar en el Caribe, no es solo el del café recién colado, sino el del maíz tostándose sobre el hierro de un budare. Para quienes venimos de la cultura del trigo, de la barra de pan crujiente bajo el brazo y la miga densa, descubrir la arepa es un viaje de ida sin retorno. Mi romance con este disco de sol no nació en las dehesas españolas, sino recorriendo las costas de Venezuela, los valles de Colombia y los rincones de Ecuador, donde el maíz no es un ingrediente, sino una deidad que se deja morder.
La historia de la arepa es la crónica de una resistencia. Mucho antes de que los barcos españoles divisaran la línea de la costa, los pueblos indígenas como los cumanagotos ya transformaban el grano en lo que llamaban "erepa". Es un puente precolombino que sobrevivió a la conquista y a la modernidad, manteniéndose casi intacto: agua, sal y ese maíz que, tras ser pilado y cocido, se convierte en una masa noble y elástica. En mis viajes aprendí que la arepa es un camaleón geográfico. En Colombia la encontré delgada y discreta, a veces convertida en una proeza de la técnica como la arepa de huevo cartagenera. En otros lugares se disfraza de pupusa o de gordita, pero siempre conserva ese corazón vaporoso que te quema los dedos al abrirla.
Sin embargo, hay un rincón del mundo donde la arepa alcanza una dimensión casi mística: el archipiélago de Los Roques, en Venezuela. Allí, donde el azul del Caribe parece un invento de la imaginación y la arena es tan blanca que ciega, probé la que considero la joya de la corona: la arepa de cazón. El cazón, ese tiburón pequeño de carne firme, se convierte en las manos de los pescadores en un guiso que es puro ADN caribeño. La clave está en el ají dulce, ese fruto que en España nos cuesta encontrar pero que allá perfuma cada bocado sin picar, envolviendo el pescado desmenuzado en un abrazo de sofrito, cebolla y un toque de papelón que le da un contrapunto dulce y salado inolvidable.
Para recrear ese paraíso en una cocina española, hace falta algo de paciencia y mucha memoria sensorial. Primero se prepara el cazón, hirviéndolo con limón y sal para luego limpiarlo con cuidado, retirando piel y cartílagos hasta dejar solo la carne blanca y deshilachada. El secreto está en el sofrito: aceite onotado para el color, ajo, cebollín y una montaña de ají dulce picadito. Se lanza el pescado al baile de la sartén con un toque de comino y pimienta, dejando que los jugos se reduzcan hasta que el guiso esté seco, pero mantenga una humedad gloriosa.
Mientras el guiso reposa, se prepara la masa. En España ya es fácil encontrar la harina de maíz precocida en cualquier mercado, pero el truco está en el reposo. Se mezcla con agua y sal, dejándola hidratar cinco minutos hasta que se sienta suave, como el lóbulo de una oreja. Se forman las bolas con las palmas, se aplastan con un cariño casi ritual hasta lograr el grosor de un dedo y se llevan a una plancha muy caliente. Cuando al darles un golpecito seco con los nudillos suenan a tambor, a hueco, es que el alma de la arepa está lista para ser liberada.
Se abre con un cuchillo bien afilado, cuidando de no romper la base, y se rellena generosamente con el guiso de cazón caliente. Al primer bocado, el crujido de la costra de maíz da paso al sabor del mar y del sol. Hoy, mientras veo cómo aparecen areperas en Madrid o Barcelona, no puedo evitar sonreír. La arepa ha cruzado el océano de vuelta, recordándonos que el mundo es redondo para que todos podamos encontrarnos en el mismo sabor. No juzga, no distingue fronteras y acepta cualquier relleno, demostrando que, a veces, la felicidad más absoluta cabe perfectamente entre dos palmas de la mano.
Imagínate nacer mujer y q un día un sacerdote y otros funcionarios anuncian q en unos días habrá un FESTIVAL DE VIOLACIONES y q si sales a la calle durante esos 7 DIAS, tienen derecho a violarte. Y q no sea chiste o ficción y suceda. Eso paso en Ozoro Nigeria esta semana(cont)
El género no es una identidad. El género es opresión.
Sexo= biología
Género= normas jerárquicas sociales para oprimir a las mujeres.
El sexo es la base de la opresión de las mujeres. El género es la herramienta cultural para esa opresión.
No son monstruos.
Son hombres integrados en su comunidad que asesinan y esconden el cadáver de su vecina 9 años.
Es el marido que droga 10 años a su esposa para que otros la violen.
Es el policía que acosa a su
compañera.
No son seres marginales: es violencia estructural.
📂 Nuevos documentos de los Epstein Files acaban de revelar conexiones sorprendentes entre Jeffrey Epstein y algunas figuras clave en el desarrollo temprano de la medicina trans en EE.UU.
Abro hilo. 🧵
#nocontabanconlasmadres#rompeelgéneronosucuerpo
Cómo nos robaron el placer a las mujeres durante siglos
6 Mentiras y 6 verdades
La última es urgente saberla
Hay una pregunta que me persigue desde que empecé a estudiar sexología:
¿cómo fue posible que durante siglos la medicina, la religión y la cultura INVENTARAN TANTa 💩 del cuerpo femenino Y NOS NEGARAN EL PLACER?
LEE ESTAS 6 MENTIRAS Y ENTÉRATE ⬇️
🇧🇷Alana tiene 20 años y sueña con ser médica. Un hombre del gimnasio se obsesionó con ella y durante meses le envió flores y regalos anónimos. Cuando finalmente le dijo quién era, Alana lo rechazó con respeto: le agradeció el gesto, pero le explicó que estaba concentrada en sus objetivos.
Él no aceptó el “no”. Entró a su casa y la atacó con más de 15 puñaladas.
Alana pasó semanas luchando por su vida, incluso en coma inducido. Contra todo pronóstico, sobrevivió y acaba de salir del hospital entre aplausos del personal médico y sus seres queridos.
A veces se habla mucho de la “forma correcta” de rechazar para no herir egos. Pero incluso cuando el rechazo es respetuoso, parece que para algunas personas sigue siendo imposible aceptarlo.
¿Por qué un “no” todavía puede provocar tanta violencia?
Mi hermana se encarga de toda la casa: los niños, las comidas, todo, mientras su marido trabaja y tiene mucho éxito. Él también es súper disciplinado: gimnasio, yoga, una rutina perfecta. Pero cuando mi hermana enfermó unos días, tuvo que ausentarse del trabajo para ocuparse de la casa y los niños. Incluso se perdió una conferencia internacional y algunas oportunidades laborales por tener que quedarse en casa. Al segundo día, se veía exhausto y completamente abrumado. Me hizo pensar cuántos hombres exitosos lo son porque alguien más gestiona su vida silenciosamente, haciendo trabajo no remunerado. Y lo que las mujeres también podrían lograr… si tuvieran una esposa en casa.
#6marzo/🛠️En 1910, Carlotta Joaquina Maury lideró la paleontología en el oriente de Venezuela. 🇻🇪 Fue la primera doctora en Geología de la Universidad Cornell y pionera en la exploración petrolera en el oriente y occidente de Venezuela💎
A pesar de su legado científico, la historia la ha silenciado. ¡Es hora de honrar a la mujer que descifró los hidrocarburos en nuestra tierra!👇
#Venezuela #geología #mujeres #ciencia
Fuente: https://t.co/6NkmjJxb5o