Porque cuando alguien parece demasiado perfecto, el otro no se relaja. Se compara. Y los vínculos necesitan más humanidad que admiración. Estamos en un momento critico de necesidad extrema de esto: Necesitamos dejar de compararnos y empezar a conectarnos con la humanidad del otro
Ahora ojo, y bien en criollo, ATENTI ACA: esto no significa romantizar el caos ni convertir el sufrimiento en personalidad. No es “mirá lo roto que estoy”. Porque eso es re falso. Simplemente permitite que exista algo humano en vos. Espontáneo. No perfectamente editado.
Por eso a veces alguien extremadamente correcto e impecable puede sentirse frío, artificial y provoca rechazo. No porque esté haciendo algo malo. Sino porque no deja entrar a nadie. Tu puerta de entrada es tu vulnerabilidad, no tu fortaleza.
Cuando alguien comete errores, muestra falencias, se confunde con las palabras, su nivel de atractivo social y la empatía se disparan. ¿Por qué? Porque el error baja defensas. Le dice inconscientemente al otro: “tranquilo compa, no soy inalcanzable, tambien soy humano"
No se si les pasa (a mi si), que en las redes conecto más con quienes, más alla de considerarlos competentes, muestran su casa desordenada, graban como pueden nomas y poco les importa mostrar que en su Apple Watch completaron la cantidad de pasos diarios. Aronson lo explica asi👉
En los años 60, el psicólogo Elliot Aronson descubrió algo que hace bosta la lógica de las redes sociales actuales: la perfección absoluta nos distancia. La gente demasiado perfecta muchas veces no conecta, intimida. Porque nuestro cerebro no busca robots. Busca humanidad.
¿Por qué la gente "perfecta" nos provoca una especie de rechazo cuasi instintivo? No es envidia ni incoherencia pura. Es psicología y se Ilama Efecto Pratfall. Te lo explico rapidito y en criollo, como me gusta a mi 🫦
No existe eso de "en el fondo es buena persona". No estoy buscando petróleo, la empatía la veo en la superficie porque lamentablemente ya no tengo tiempo para una expedición.
Por eso, tal vez hoy el desafío sea correrse del "sentido común". La posibilidad de apartarse para no perderse. Solo asi tal vez la insuficiencia deje de habitarnos, solo asi, lograr sobrevivir a ese individualismo voraz que nos empuja a competir incluso ya no queda nada en juego
Pero el problema no es solo ese. El problema es que, para sostener esa escena, empezamos a construir versiones de nosotros que funcionan pero no necesariamente nos representan. Y cuanto más eficaz y validado exteranamente es ese personaje, más difícil se vuelve abandonarlo.
Donde corremos el riesgo de quedar atrapados en una vidriera permanente, en la que ser visto —sin importar por y para quien— pesa más que ser reconocido por nuestros seres queridos. Donde el otro no es refugio ni semejante, sino que se convertierte en espectador y juez a la vez.
Creo que hoy las personas tenemos un desafío por delante: salir vivos —y, sobre todo, felices— del experimento social del que venimos siendo parte hace ya dos décadas. Un escenario donde la ambición ocupa el lugar del esfuerzo. Donde parecer vale más que ser.
¿Y como hacemos para revertir esto? Acá esperas la fórmula mágica y universal ¿No? Bueno, soy psicóloga y no existe tal cosa. Si estás pasando una situación similar es necesario que contactes a un profesional que escuche TU historia, TU caso, y te acompañe en TU proceso.
Esto significa que la presencia del otro debería bajar la ansiedad, la hiperalerta y dejarnos tranquilos. Ojalá fuese tan sencillo para todos. Para algunas personas que crecieron en contextos caóticos, la calma es rara o aburrida. Porque el cerebro buscar lo familiar no lo sano.
y en los vínculos, créeme, es preferible activar el sistema de seguridad. Sin tanta chachara, sería establecer un vínculo con quien te regule. Desde la teoría del apego y la neurobiología, una relación sana tiende a generar co-regulación. Criollo Maru, criollo. Bueno, a ver 👉🏻
¿Y esto que genera? La fórmula que yo llamo DAC (dopamina, adrenalina y cortisol), y qué sensación tiene la misma fórmula? La pasión, la química. Por eso muchas personas sienten que alguien les gusta mucho cuando en realidad les está activando el sistema de alerta.
Cuando alguien nos provoca incertidumbre, ansiedad, impredecibilidad y una presencia intermitente, nuestro sistema nervioso se alerta, ósea se “activa”, como le dicen hoy.