Un país que pone más esfuerzo en perseguir al que se fuma un cigarro, al autónomo que debe 40€ de cuota o al bar que saca una mesa de más que en controlar sus fronteras para detener una invasión, es un país fallido.
Un fuerte abrazo para todos los que decían que el efecto llamada era un bulo de la ultraderecha. Se empiezan a notar las consecuencias de la regularización masiva. Esas consecuencias que decían que nunca tendríamos.
Guardería gratis a quien puede cuidar de sus hijos, guardería de pago para el que no puede cuidarlos porque está ocupado generando impuestos para mantener a los anteriores. La España de la última década es esto.