“Nunca tuve una banda de entretenimiento, no me parece bueno mantener entretenida a la gente mientras los poderosos le meten la mano en el bolsillo. Las mías fueron bandas de combate.”
Yo era adolescente cuando lo leí al Indio decir “pibes y pibas desangeladas que lloran su dolor en una esquina” y sentí que nunca nadie nos había visto así.
Hoy llora un pibe en la villa, una chica en la facultad, un laburante precarizado, un intelectual, un preso, una maestra, un desocupado, una ama de casa, un borracho y un ex ministro. Lo lloramos y sabemos que el asunto está ahora y para siempre en nuestras manos.
Se muere un solo tipo pero uno le escribe a todos sus amigos para ver cómo están, para mandar fuerzas. Eso dice una banda. De él y del mundo que deja atrás.