Me gustaría ver el arma primero.
—Daphne se pavoneó, estirando el cuello. Ni siquiera al momento de morir dejaba de ser tan exigente—.
¿Tiene permiso de portación?
« mi cuenta.
Y así sería. Conseguiría un abogado a la altura, no otro pelayo de su difunto ex marido. Tomaría, por fin, las riendas de su vida una vez más. El infierno se había terminado, y aunque el incendio siguiera a su alrededor, las flamas jamás la tocarían.
« y abandonó la comisaría, ocultando sus zafiros naturales detrás de unas gafas de sol y evitando a toda costa a la prensa, hasta llegar al auto.
ㅤㅤ── Diane, voy a ponerme en contacto de inmediato con...
ㅤㅤ── Vete a casa. Estás despedido. Puedo hacer ésto por »