Entré al estanco con mi billete de 5 euros, confiada. La estanquera, con una mirada casi compasiva, dijo: “6,50”. En ese instante, vi desvanecerse el recuerdo de un pasado sencillo, donde 5 euros bastaban para comprar no solo tabaco, sino también un pequeño respiro de la vida.
dejad de autodiagnosticaros autismo no teneis autismo solo socializais fatal xk os habeis psao la adolescencia enfrente de una pantalla en vez de fumando porros kon gitanos k es donde se aprende