Hay personas que lograron superar sus peores momentos gracias a un perro que insistía en salir a pasear o a un gato que nunca dejó de acostarse a su lado. No son mascotas, son familia, y no pienso discutirlo.
Me pone nostálgica pensar en que no te ibas, te quedabas a dormir o te amanecías fiesteando hasta que te abrieran en metro (perspectiva chilanga eh) 🥹 ¡qué tiempos!
A mí me encanta invitar. Ojalá tuviera más plata para poder pagar siempre y decir: "Pidan lo que quieran". Me hace feliz compartir la mesa con la gente que quiero.