@_Littlxmess_ + demasiado.
Inclinó ligeramente la barbilla, estudiándolo con una expresión difícil de interpretar.
—Pero tampoco puedes culparme por tener curiosidad cuando te empeñas tanto en demostrarme algo que, en teoría, debería darte igual.
@_Littlxmess_ La sonrisa de Eloy se tornó más discreta al escuchar aquella última acusación. En lugar de contestar inmediatamente, dio un pequeño paso hacia él, acortando la distancia entre ambos sin llegar a invadirla del todo.
—Puede que tengas razón. A lo mejor sí que me creo +
@_Littlxmess_ + dirección al valenciano cuando se dirigió a la puerta, situada justo al lado de él—. Ni siquiera te has dignado a responder mi pregunta. Pero, eh, estaré desvariando y eso.
@_Littlxmess_ + intrínseco centelleaba en sus ojos.
—Tú dirás lo que quieras, pero estás volviendo a huir —chasqueó la lengua en ese momento, y aquello fue más que suficiente para teñir sus palabras con un aspecto burlesco. No se movió en absoluto, únicamente giró el rostro en +
@_Littlxmess_ + había instalado entre ellos en aquel momento fue todo un hecho; pero, lejos de rehuir de ella, al catalán le apeteció ir en busca de la causa.
Así pues, con las manos en los bolsillos del pantalón, caminó con calma hasta quedar apoyado contra la pared, justo al lado del +
@_Littlxmess_ + espalda al marco de la puerta, dejando un hueco -el justo- para que Diego accediera al interior de la estancia.
—A la próxima seguro que te lo piensas mejor.
@_Littlxmess_ + una nueva curvatura abordó sus labios, esta vez de un cariz distinto a la anterior. Uno entre enigmático y curioso.
—Diría que lo siento, pero no lo siento en absoluto.
A sus palabras les siguió un chasquido de lengua condescendiente. Para entonces había pegado la +