Hagámosle un favor a Colombia: dejemos de convertir cada trino de Petro en noticia. No le respondan, no lo citen, no lo repliquen, no le hagan el juego. Mientras menos atención reciba, más rápido se desinflará el ego que durante años confundió el poder con la razón.
Dejémoslo solo con sus monólogos, su soberbia y su locura. Que se hunda en el ruido que él mismo creó.