Qué privilegio poder correr, pagar un gimnasio, comprar comida saludable, tener trabajo, pagar las cuentas, tener piernas que caminan, ojos que ven y una mente que funciona.
Scarlett Camberos no se fue de México porque quisiera. Se fue porque quedarse ya no era una opción.
Lo que pudo frenar su carrera, terminó convirtiéndose en un nuevo comienzo.
Y volvió para ser protagonista dentro y fuera de la cancha, en una Liga Femenil que también vive su propia transformación.
El América de Scar contra las Rayadas de Katty: un partido que también cuenta cuánto ha cambiado el futbol femenil en México.
✍️ Guion: Lorenza García Hegewisch y Mariana Anzorena
Mi mayor decepción laboral fue entender que no basta con hacer bien tu trabajo o con amar lo que haces.
A veces, si no encajas, no caes bien, o no te alineas con el ego de quien lidera, todo tu esfuerzo deja de ser suficiente, incluso cuando das lo mejor de ti.
«No. Lo que se me estaba quedando sin batería era la cabeza».
Me cuenta que hace dos años empezó a fijarse en todas las veces que sacaba el móvil sin necesitarlo. En el ascensor. En una cola. Esperando el autobús. Incluso durante los dos minutos que tardaba alguien en volver del baño.
Y un día decidió recuperar esos ratos.
Me dice:
«Nos convencieron de que esperar es perder el tiempo. Así que llenamos cada minuto vacío con una pantalla. Pero si nunca dejas a tu cabeza sin nada que mirar, tampoco le dejas espacio para pensar».
Desde entonces deja el móvil guardado cuando espera.
Yo llevaba casi una hora mirando el mío sin esperar ningún mensaje.
Lo guardé.