Cuando alguien fuera de México dice "mole", casi siempre piensa en una sola cosa: una salsa oscura, con chocolate, sobre un pollo. Y reducir el mole a eso es como decir que el vino solo es tinto. Porque Oaxaca no tiene un mole. Tiene siete —y en realidad más de doscientas versiones—. La llaman, con toda razón, la tierra de los siete moles, un número que no es capricho turístico: corresponde a las siete regiones en que se dividía el estado.
Aquí va la carta completa, para que dejes de pedir siempre el mismo:
El negro. El rey. El más complejo y famoso, con más de treinta ingredientes y hasta tres días de preparación. Lleva chile chilhuacle negro tostado casi hasta el carbón (de ahí su color de tinta), chocolate, plátano macho, pan de yema y un ejército de especias. Dulce, ahumado, hondo. Es el mole de las bodas y del Día de Muertos.
El rojo. El clásico de casa. Primo del negro, pero con los chiles menos quemados, así que se queda rojo. También lleva chocolate y es de los más picositos.
El coloradito. El versátil, el de diario elegante. Color ladrillo, más ligero y limpio, con chile ancho, guajillo y un toquecito de chocolate. Es el mole que las abuelas hacen entre semana cuando hay ganas de consentir, pero no de tres días de cocina.
El amarillo. El más subestimado. Ojo: no lleva chocolate ni nueces. Su sabor viene del chile chilcostle y el chilhuacle amarillo, y de la hoja santa, que lo perfuma con un delicioso dejo a anís. Fresco, herbal, distinto a todo.
El verde. El único que se hace con los ingredientes frescos, sin tostar: pepita, tomate verde, chile verde, epazote, hoja santa. Sabe a milpa recién cortada. Ligero y con su acidez.
El chichilo. El raro, el que casi nadie conoce. Oscuro, ligero, ahumado y ligeramente amargo, hecho con chiles y tortilla quemada y hojas de aguacate. Y aquí lo que eriza la piel: tradicionalmente es el mole del luto, el que se prepara para los funerales.
El manchamanteles. El dulcecito, el más mestizo. Lleva fruta —piña, plátano, a veces camote— para un perfil agridulce. Se llama así porque, de tan generoso, te mancha el mantel. Y con gusto.
Siete moles, siete personalidades, siete ocasiones. Uno para la fiesta y otro para el duelo. Eso es Oaxaca: hasta la tristeza tiene su receta.
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El mayor genocidio de la historia humana no ocurrió en la Alemania nazi, sino en suelo americano del Norte y del Sur.
100 millones de nativos americanos fueron masacrados y perdieron su tierra natal. https://t.co/4ooERRZlZF
Todo se jodió cuando confundimos valor con logro, sentido de vida con productividad, inteligencia con datos acumulados.
Quién sabe si haya punto de retorno.
Ir a terapia es soltar vergazos contra ti mismo, entender que el pendejo que te arruina la vida eres tú y que solamente tú puedes cambiarlo. Entre más te quieras engañar y culpar a otros de tu miseria, menos vas a avanzar y a transformar todo eso que tanto te duele.
@PCPueblaCapital@JCarlos_Valerio @PC_Estatal @SSC_Pue@bamaro434 Aún no atienden la emergencia, están en el fraccionamiento de atrás, pero no han acudido a este domicilio, por favor se necesita el apoyo
🚨HILO 🚨SOBRE LA MAGNÍFICA ESCULTURA OLMECA DEL SEÑOR DE LAS LIMAS
#Sabíasque en 1965 dos niños encontraron una pieza de origen olmeca cuando buscaban piedras para romper coyoles? Los nombres de los pequeños: Severiano y Rosa. El hallazgo se dio en la comunidad de Las Limas, a orillas del río Jaltepec #Veracruz. Sus padres colocaron al Señor de las Limas en el altar familiar al ser tomada como una virgen, por lo que fue objeto de rezos y rodeado de flores, cruces, copal y más!