A la mujer que lloró desconsoladamente en silencio pensando,
“No puedo más con esto”, se secó las lágrimas, respiró hondo y volvió a cargar sola con el peso que nunca debió haber tenido que cargar... Hermana, vas a ganar.
me costó mucho soltarte, pero al final lo hice. Releí tu chat varias veces antes de borrarlo. Te extrañé de la manera más silenciosa posible, a veces cuando veo algo que me recuerda a ti deseo que estés bien, donde sea que estés. Gracias por no llamar, yo hubiera contestado.