Nada dice más MÉXICO que tengamos a un morro chiapaneco de 17 años en probable situación de explotación infantil sacando la chamba de unos güeyes más grandes
¿La tensión intelectual, existencial, psicológica y hasta sexual que hay entre dos personas que se desafían mutuamente a crecer o a replantearse quiénes son? Qué cosita peligrosa esos vínculos que combinan tan particularmente la alteridad con el reconocimiento.