Dios no bendice ningún conflicto. Quien es discípulo de Cristo, príncipe de la paz, nunca se pone del lado de quienes ayer empuñaban la espada y hoy lanzan bombas. No serán las acciones militares las que creen espacios de libertad o tiempos de #paz, sino solo la promoción paciente de la convivencia y del diálogo entre los pueblos.
A gente olha essa camisa da Holanda pra Copa do Mundo de 2026 e vê apenas uma camisa branca com uma faixa no peito. E se eu disser que tem um conceito bem maneiro por trás?
A grande referência aqui é Hans Lipperhey, um fabricante de lentes que viveu na Holanda e é o inventor do primeiro telescópio, lá em 1608.
Novamente o Luis Callegari, designer da Nike, nos presenteou com um moodboard do projeto.
Nele há um desenho técnico com 6 tipos de lentes e como elas refratam a luz. O layout da camisa seguiu exatamente essa lógica. As listras (ou chevrons) no peito têm 6 etapas de tons e formas, simulando o efeito de sobreposição de uma lente.
Assim como as lentes de um telescópio trabalham juntas para focar a luz, as linhas da camisa convergem para o centro do peito. Isso não é apenas estética, é uma representação visual da precisão óptica.
A sacada é bem maneira porque liga diretamente com a Holanda, homenageia um cientista e também une o conceito ao DNA de posicionamento que a Nike tem, que é a inovação.
Além disso, o telescópio serve pra você "enxergar mais longe" e ter precisão, o que é a cara da escola holandesa e da famosa visão de jogo que eles sempre tiveram.
É mais um exemplo de como um storytelling bem feito transforma o que seria uma simples estampa em algo com profundidade. O design não é por acaso.
"¿Por qué creó Dios el mal?"
[Esta es probablemente la mejor respuesta que he escuchado a la pregunta.]
Un Profesor Universitario preguntó a sus alumnos:
"¿Todo lo que existe fue creado por Dios?"
Un estudiante respondió con valentía:
En Miguel Ángel y su fresco La creación de Adán, pintado en la bóveda de la Capilla Sixtina, hay un detalle que suele pasar desapercibido a primera vista pero que encierra una fuerza simbólica extraordinaria: la tensión entre dos dedos que casi se tocan.
Dios aparece envuelto en un manto rojizo, impulsado por un movimiento dinámico, acompañado de figuras angélicas. Su cuerpo está inclinado hacia adelante, lleno de energía creadora. Su brazo se extiende con decisión. Su dedo índice está firme, activo, decidido. No duda.
Adán, en cambio, yace recostado sobre la tierra, aún pesado, todavía inacabado. Su postura es bella pero pasiva. Su brazo se eleva, sí… pero sin la misma intensidad. Y ese detalle es clave: su dedo no está completamente extendido. Está ligeramente doblado en la última articulación. No hay tensión total. Hay posibilidad.
Entre ambos dedos no hay contacto.
Hay un espacio.
Un vacío mínimo, casi imperceptible, pero cargado de significado.
Ese espacio es libertad.
Miguel Ángel no pintó el instante del toque, sino el instante previo. No pintó la conexión consumada, sino la posibilidad de conexión. El poder divino está completamente disponible, proyectado hacia el ser humano. Pero el último milímetro depende de Adán.
Dios da el impulso.
El hombre debe responder.
En términos teológicos, podría leerse como el don del libre albedrío. En términos filosóficos, como la responsabilidad humana ante lo trascendente. En términos psicológicos, como la activación de la conciencia: la vida no se enciende hasta que hay respuesta.
El detalle técnico también es revelador. El cuerpo de Dios está lleno de movimiento curvo, casi eléctrico. El de Adán es horizontal, terrenal, pesado. Uno desciende con fuerza. El otro espera.
Y en esa mínima distancia, Miguel Ángel dejó suspendida toda la condición humana.
No somos abandonados.
Pero tampoco somos arrastrados.
Hay una invitación.
Hay una chispa esperando ser aceptada.
La grandeza del fresco no está solo en la anatomía perfecta o en la composición magistral. Está en ese espacio diminuto que nos recuerda algo esencial: la presencia puede estar siempre ahí… pero la decisión de extender completamente el dedo es nuestra.
Ese casi-contacto es, quizás, la metáfora más poderosa de toda la obra.
No es Dios quien está lejos.
Es el ser humano quien debe terminar de estirar la mano.
De un convento al mundo entero: 95 años de la primera aparición de la Divina Misericordia a Santa Faustina.
Este domingo 22 de febrero se cumplen los 95 años de la primera aparición de Cristo a Santa Faustina Kowalska, en la que le pidió que pintara su imagen de la Divina Misericordia con la frase “Jesús, en Ti confío”.
En su Diario, la santa polaca escribió que al anochecer del 22 de febrero de 1931, estando ella en su celda del convento de Plock (Polonia), vio a Cristo “vestido con una túnica blanca. Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido”.
“En silencio, atentamente miraba al Señor, mi alma estaba llena del temor, pero también de una gran alegría. Después de un momento, Jesús me dijo: pinta una imagen según el modelo que ves y firma: Jesús, en Ti confío. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y (luego) en el mundo entero”, escribió Santa Faustina.
La santa dijo que Cristo continuó: “Prometo que el alma que venera esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como mi Gloria”.
Pronto la imagen comenzaría a difundirse por otras ciudades y países, convirtiéndose en una de las más grandes devociones del mundo católico. Incluso, el 30 de abril de 2000, en la homilía de canonización de Santa Faustina, el Papa Juan Pablo II estableció que el segundo domingo de Pascua sea designado con el nombre de Domingo de la Misericordia Divina.
Santa Faustina recibió muchas otras gracias extraordinarias: los estigmas ocultos, el don de profecía, así como numerosas revelaciones particulares como la oración de la Coronilla de la Divina Misericordia. La santa polaca partió a la Casa del Padre el 5 de octubre de 1938, a los 33 años de edad.
Juan Esteban Constaín ha logrado algo casi imposible en El hijo del hombre: convertir siglos de imperios, guerras y hallazgos arqueológicos en una lectura vertiginosa que se siente como un thriller. 🕵️♂️📖
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Hemos tenido tiempo para la lectura y la reflexión. Pero nos ha hecho falta el fútbol, vamos a tener que volver @MdeFrancisco12.
Por ahora nos pueden encontrar en IG y Youtube como: Peláez y de Francisco.
Desde hoy en las librerías este ensayo que escribí sobre los orígenes del cristianismo y el encuentro del judaísmo del Segundo Templo y el paganismo griego y romano. Era el libro que quería escribir en la vida, ya es de los lectores, ojalá les guste.