El principal problema del pastor Dante Gebel para imponerse como candidato a presidente es bastante claro:
TIENE LA PROFUNDIDAD DE UNA PALANGANA.
Puede expresarse con soltura (algo habitual en predicadores evangelistas), pero carece de formación real en prácticamente cualquier área por fuera de lo bíblico.
No puede hablar con mínima solvencia sobre economía, ciencia, tecnología, administración del Estado, derecho, educación o salud. Es decir, sobre ninguno de los temas que se le exigirían un candidato a intendente de una localidad menor.
Y para completarla, en su intento permanente por agradar a todos, evita definirse sobre casi cualquier cuestión relevante que se le pregunte.