De siempre, los libros más vendidos, las pelis más taquilleras y las músicas más escuchadas han sido, en general, bastante mediocres o directamente malas.
Pero ahora hay una diferencia, y es una diferencia peligrosa.
Antes, los medios y la crítica tenían claro lo que era malo. Ahora, los medios y la crítica están encumbrando obras MUY mediocres. Es decir, ya no solo es que vendan, es que la crítica ha decidido que "son buenas", cuando en petit comité te confiesan que ninguna editorial habría publicado algo tan malo hace solo 20 años.
Y te dan una justificación: la gente no quiere hacerse preguntas, solo quiere que les den las respuestas que ya tenían pensadas desde casa. Solo queremos que nos den la razón.
Por eso tenemos entre los "mejores libros del año" a literatura TikTok de frases cortas, cortísimas, que nadie se pierda, que todo quede clarito, y con un par de eslóganes en cada capítulo, "para hacer comunidad".
Y, por eso, hoy sería muy difícil que un libro como Fahrenheit 451 tuviese éxito. Porque es, esencialmente, un libro incómodo. Muy incómodo. Que nos obliga a preguntarnos quienes somos. Un libro donde no hay un malo a quien echarle la culpa y quedarnos tranquilos, porque los malos somos nosotros.
SORTEO
Vuelve el FURBO de verdad este finde, y para celebrarlo, sorteito de la chaqueta del Betis en la 97/98. Joyita retro.
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El ganador, el domingo durante el partido del Betis, mucha suerte!!
A raíz de lo de María Pombo, en las redes, miles de personas han dado argumentos sobre por qué leer es beneficioso, como era lógico, pero lo que más me ha sorprendido es la cantidad de intelectuales y escritores afirmando que no por leer se es mejor persona que otra. Efectivamente, nadie es mejor que otra persona por leer… porque nadie es mejor que otra persona. Me parece un debate tan de influencer que no sé cómo tanta gente ha podido caer en el error.
Por suerte, todavía no existe una lista de méritos que nos vaya aupando puestos en una lista social donde, supongo que para esta influencer, la gente guapa y rica estaría en los primeros puestos y los que no sabemos combinar el azul cielo con otro color, caeríamos a la cola. Aunque la gente lo piense, lo estamos viendo hoy en día en Palestina, no existe una persona mejor que la otra. Una científica, por mucho que aporte a la sociedad, no es mejor que el cajero del supermercado. Y sí, un lector no es mejor que otro que no lee, por el simple hecho de que la vida no es una competición, ni un torneo.
Ahora, como escritor, lector y profesor de escritura, estoy cien por cien seguro de que leer y escribir mejora la vida de la gente… pero era una seguridad basada en la experiencia, en mis vivencias. He visto a gente salir de lugares muy oscuros gracias a las letras impresas, pero… ¿Podrían ser casos aislados?
Así que hice lo que se debe hacer en estos casos, acudir a la ciencia. Me propuse resolver la pregunta sobre si la lectura te hace mejor persona. He estado leyendo y escuchando a expertos en neurociencia y estas son las conclusiones que he sacado:
Leer protege tu cerebro: La lectura retrasa y detiene el deterioro cognitivo provocado por la edad. Es una gran defensa contra las enfermedades como el Alzheimer o la demencia. Y esto es muy fácil de explicar: la lectura estimula tantas partes del cerebro de forma visual, espacial, sensitiva, memorística, etc… que provoca una gran actividad en nuestro cerebro, lo que mantiene en forma ante posibles deterioros. Leer es, por así decirlo, un entrenamiento cerebral.
Leer reduce el estrés y la ansiedad: Según una investigación de la Universidad de Sussex leer tan solo seis minutos puede disminuir los niveles de estrés hasta en un 60%. La lectura permite una desconexión a nivel cerebral y también corporal. Es algo así como una kriptonita para tensión del día a día.
Leer mejora la empatía: El escritor John Steinbeck dijo una vez que "Solo puedes entender a las personas si las sientes en ti mismo". Esto es un poco lo que sucede dentro de nuestro cerebro al leer, la lectura activa las famosas neuronas espejo, neuronas que nos permiten imitar comportamientos sociales, y por lo tanto favorece mejores interacciones sociales o al menos la comprensión de ellas.
Leer mejora nuestras funciones cognitivas: Quizás las actividades cerebrales que más se ven afectadas en los últimos tiempos, como la atención, la concentración, la memoria, pueden mejorar gracias a los hábitos de lectura. Frente al vértigo del siglo XXI, donde las funciones ejecutivas están siendo arrinconadas, la lectura ofrece un refugio para fomentar estas actividades del pensamiento.
Leer modifica físicamente tu cerebro: Las personas con un hábito lector pueden ensanchar algunas áreas del hemisferio izquierdo que se encargan del procesamiento de información y de la categorización del mismo. Es decir, las partes que tienen que ver con el procesamiento de información están fortalecidas y son más eficientes.
Leer, por supuesto, mejora la creatividad: Imaginar el país de Oz o cómo es físicamente Gollum hace poner en marcha algunas áreas del cerebro diferentes regiones. Esto fortalece sus conexiones, creando vías más eficientes para el pensamiento creativo. Esto provoca una mayor facilidad para el pensamiento divergente y la resolución de problemas de una manera no convencional.
Y apuro una última conclusión que no tiene tanto que ver con la neurociencia, como con la sociología: Leer aumenta el sentido crítico. En mi opinión, tener un ojo crítico va a ser una de las habilidades más importantes en los próximos años. Almacenar conocimiento no será tan importante como saber detectar qué información es veraz o tener puntos de vista no polarizados. Esto también se entrena con la lectura.
Por último, me gustaría acabar con una última anécdota personal. Desde que nació mi hijo, le hemos leído en voz alta sus cuentos favoritos antes de dormir. Ahora, que ya lee los libros él solo, nos pide que sigamos leyendo con él, aunque cada uno lea su libro. Así que, todas las noches, antes de dormir, nos tumbamos en la cama y cada uno lee su libro. No sé si esto mejora en algo su vida, pero tengo claro que la mía es mucho mejor con ese momento.
¿Por qué es tan difícil estar en silencio en España?
No importa donde se esconda uno; siempre viene alguien a «amenizar» el espacio con su música (que parece salida —¡oh, sorpresa!— de rebañar la más abisal profundidad del pozo de la zafiedad).
Entré en un hipermercado a las afueras de Stuttgart. Solo se escuchaba un sonido: el de las cámaras frigoríficas. La gente hacía sus compras en silencio, tranquilamente.
En España hay música hasta en algunos aparcamientos subterráneos.
Hace un par de años estaba programando en una pequeña biblioteca pública de mi ciudad. Un chaval se puso a escuchar un vídeo musical de YouTube… ¡sin auriculares!
Yo no daba crédito. A mi lado había un tipo grande; por el acento quizá era rumano.
—¡Di que sí, hombre, súbelo más, anda… ponlo más alto, que todavía no escuchamos bien tu música! —dijo alzando la voz.
Fue una situación bastante violenta, pero aquel tipo se atrevió a decir en voz alta lo que todos en la biblioteca estábamos pensando.
Finalmente intervino la persona a cargo de la sala. ¿Para pedirle al chaval que apagara la música? ¡No! ¡Para reprochar al rumano su gesto!
A mí todo aquello me parecía una escena de cámara oculta. Decidí intervenir, dirigiéndome respetuosamente a la mujer a cargo de la sala.
—Disculpe, pero esto es una biblioteca y…
—No, esto no es una biblioteca: es una sala de estudio, y si alguien quiere escuchar música, puede hacerlo, que para eso están los ordenadores.
Miré a mi alrededor. Había media docena de estudiantes con cara de póquer. Yo cogí mis cosas y me largué de allí. No he vuelto por allí, claro.
Tenerife, seis de la tarde. Me subo a un tranvía. Un par de paradas más tarde sube alguien con una idea genial 🎉: poner reguetón a todo trapo con el altavoz del móvil.
Yo miraba incrédulo a mi alrededor, pero nadie se inmutaba. Nadie decía nada. Y yo tampoco lo dije, convencido de que no habría servido de nada, de que ya todo está perdido.
Ascensores con música, aparcamientos con reguetón, autobuses con banda sonora, parques amenizados…
En fin; disculpad la turra. Me he venido a leer unas revistas al pie de la bahía. Se escuchan las golondrinas, las olas batiendo… y la ambientación de narcodiscoteca ñeta que ha decidido pinchar otro iluminado.
Ya todo está perdido.
Me largo de aquí.
🚨🚨🚨🚨SORTEO🚨🚨🚨🚨
El chándal Kappa de la 95/97 del Betis
⚠️ PASOS:
1️⃣ Seguir a @Ctinfo_17
2️⃣ Dar RT y LIKE al tweet.
🎁 Ganador el día de la final de la Conference por la mañana
🍀 ¡Mucha suerte!
Hoy he aprendido que, en latín, magister (maestro) deriva de la raíz magis, que significa más o mayor. Se utilizaba para referirse a gente con autoridad, liderazgo y conocimiento que guiaba a los demás.
Por otro lado, minister (ministro) viene de minus, que significa menos o menor. Minister denotaba un rol de servicio o asistencia a otros, siendo servidores, asistentes y subordinados.
Cuando le dimos la vuelta a la jerarquía de estos dos conceptos, mandamos el planeta a tomar por el culo.
Y hasta aquí mi análisis de la situación.