Hace ocho años, un primero de octubre, llegábamos a Barcelona (Catalunya) porque ahí es donde debíamos estar. Y se está nieve, llueva o truene.
Recuerdo haber pasado por varios colegios para narrar la jornada electoral, impecable y democrática. Recuerdo también a los cuerpos y fuerzas de seguridad en todas las calles anunciando que la represión era inminente. ¿El delito? Poner urnas. Muchos años después sigo diciendo lo mismo siempre que me lo preguntan y volvería a hacer el viaje sin dudarlo. Es bueno saber que una nunca se ha movido de algunas certezas. Como, por ejemplo, que es legítimo que un pueblo quiera votar para decidir su futuro.
Mamá me escribía en la mañana preocupada porque veía imágenes terribles de la jornada que llegaban por los medios de comunicación. Sabía que había ido a estar donde había que estar. Temía entonces (como teme siempre) que mis batallas algún día me dejen demasiado magullada. “Estoy bien, mami. Hay que estar aquí”, le decía.
En la noche, tras la jornada cubriendo todo lo que podía, tras entrevistas para Perú contando una versión justa de los hechos, tras correr en algunas avenidas y tras unirnos a otros para proteger las urnas de votación saliendo de los colegios, grabé este video. Justo fuera de uno de los coles en los que terminamos la jornada. La urna ya estaba a buen recaudo y no sé bien quién empezó a entonar ‘Els segadors’. Y todos lo siguieron. Todos lo seguimos.
No olvidamos lo que fue ese 1 de octubre hace ocho años porque no olvidamos la lucha justa del pueblo que protagonizó su deseo de soberanía y paga hasta hoy por ello. Hoy es fácil hablar de “convivencia”. En aquel 2017, el 155 estaba al caer. Por eso hacer memoria en política no es importante, es indispensable. Porque los pueblos merecen justicia, democracia y memoria. Para seguir sin olvidar a quiénes estuvieron siempre. Porque ese es el significado real del “porque fueron, somos”.
¡Qué vivan los pueblos que luchan!
@MR_RMarsh@matacongrios Yo tengo otra versión:
Si sabes nadar y no te socorren, tardas más en morir, y sufriendo. Si no sabes nadar, te ahogas enseguida. El resultado final es el mismo, pero se ahorra el sufrimiento.
PS- mi abuelo era pescador y nunca supo nadar. Murió a los 102 años
@RaholaOficial Dispensi, però no creure el que vostè diu "mentides sobre el conflicte " només em fa pensar que vostè també forma part d'un pensament únic. I l'estigmatització se li posa vostè sola