🌑🗺️ Le 12 août 2026, la Lune passera devant le Soleil et projettera son ombre sur une grande partie de l’hémisphère nord. Sur cette visualisation, la bande rouge marque le chemin de l’éclipse totale, où le Soleil sera complètement occulté !
📹 : NASA, Ernie Wright, Joy Ng
¿Sabías que un ventilador de PC y una tira de luces UV baratas pueden dejar tu terraza sin un solo mosquito en una noche?
Llevo semanas obsesionado con esto y no es magia, es pura física.
Los mosquitos son ciegos al rojo, pero la luz UV entre 365 y 395 nanómetros les parece agua brillando bajo el sol, justo donde ponen sus huevos.
Van directos a ella pensando que encontraron el sitio perfecto para reproducirse.
Aquí viene la parte que casi nadie explica bien: un mosquito vuela a 1,5-2 km/h, así de débil es.
Un ventilador normal de 120 mm mueve el aire a 3-5 km/h.
En cuanto se acerca a la luz, la corriente lo supera y ya no puede volver atrás, mucho menos si el embudo estrecha el flujo y lo acelera (efecto Venturi puro).
Y el detalle que más me sorprendió: la humedad los mata más rápido que cualquier otra cosa.
Por debajo del 40% de humedad, un mosquito se deshidrata en menos de una hora porque pierde agua constantemente a través del exoesqueleto.
Con 30°C de calor, sus huevos eclosionan en solo 4 días, así que el verano juega en su contra si sabes cómo aprovecharlo.
Un consejo importante antes de que lo montes: pon la trampa a 6-10 metros de donde te sientas.
Si la pones cerca, primero los atraes hacia ti y luego hacia la trampa, lo cual tiene poco sentido.
¿Alguna vez habías pensado en montar algo así en casa o prefieres los métodos de toda la vida?
Cuéntame qué truco anti-mosquitos te ha funcionado mejor este verano.
el fundador de una empresa china de IA valorada en más de $20,000,000,000 acaba de dar una clase de 40 minutos sobre enjambres de agentes
la explicación más clara que he visto sobre sistemas de IA a gran escala
cámbiala por tus 2 horas de Netflix de esta noche
Un hombre compró un televisor Samsung de 1.500 dólares hace tres años.
Veía Netflix. Veía YouTube. Pensaba que la imagen se veía bien. Asumía que así era como debía verse un televisor.
Un amigo suyo, instalador profesional de sistemas de cine en casa y especialista en calibración de televisores, entró en su apartamento y solo necesitó cinco segundos para mirar la pantalla.
—«Llevas viendo todo en modo demostración. Tienes activado el suavizado de movimiento. El modo de ahorro de energía está reduciendo el brillo un 40 %. Tu televisor hace una captura de lo que aparece en la pantalla cada 30 segundos y vende esos datos de visualización a los anunciantes. Y estás usando un panel de 1.500 dólares con el mismo modo de imagen que utiliza Best Buy bajo luces fluorescentes para que los televisores llamen la atención en la tienda.»
Cambió 9 ajustes en solo 12 minutos.
La imagen parecía la de un televisor completamente distinto. Desapareció el efecto «telenovela». Los colores se volvieron naturales. El televisor dejó de espiarlo.
Estos fueron todos los cambios que hizo.
Esta es una foto de Messi a sus 20 años en 2007 alzando a un niño recién nacido: Lamine Yamal.
La foto ocurrió en 2007. La UNICEF hizo una rifa para tomarse una foto con un jugador del Barcelona en el barrio Roca Fonda, en Mataró, y se la ganó la familia de Lamine.
Y por eso Messi, llegó hace 19 años al Camp Nou a tomarse fotos con un niño dentro de una bañera.
La foto la tomó Joan Monfort, un fotógrafo freelance de la Agencia AP. Dijo en una entrevista con The Athletic que el momento fue díficil: Messi era muy tímido y no sabía como alzar a Lamine.
Este momento es simbólico: es ver al mejor jugador de la historia, todavía sin serlo, bautizando al que sería su relevo generacional 20 años despues. Y en el Camp Nou.
¿Qué probabilidad había?
La misma de que el último partido de Messi en un Mundial fuera en una final contra ese bebe inofensivo.
No solo en la vida, sino en el fútbol, tiene que haber algo más.
"Squaring the circle" was proven impossible in 1882.
In 1913, Ramanujan published a 1-page construction that does it anyway - off by one inch for a circle roughly the size of Japan.
We annotated it here: https://t.co/tPDmlEyBp7
Le hizo a su madre con Alzheimer las mismas 4 preguntas durante 5 días seguidos.
Las respuestas dicen mucho más sobre esta enfermedad de lo que imaginas.
Cautiva ese toque pop de colores planos de Schlosser combinados con un profundo toque cinematográfico. El pintor recorta la realidad, se detiene en un gesto, en un torso bajo el sol o en un descanso sobre la hierba, aislando el instante del ruido del mundo.
La verdad esta muy lindo este sistema para diseñar casas, arrastrando y soltando habitaciones, que luego se pueden editar y cambiar de tamaño.
Pueden armar sus casas gratis en https://t.co/39unhMBYSp
Un misil Patriot cuesta 4 millones de dólares. El dron kamikaze que puede dejar fuera de combate tu barco cuesta 20.000. Ahí está el problema central de la defensa antidron en la mar. Pero los drones no han cambiado la guerra en la mar para siempre. Más bien, todo lo contrario. ¡Tira del hilo!🧵👇
One of my longest-standing arguments is that we are not living in Orwell’s 1984, where truth is centrally suppressed and censored by force (that’s former communist societies, modern-day China, Russia, North Korea).
We are living in something much closer to Huxley’s Brave New World.
The truth is not hidden - it is almost always readily available. But it is buried beneath an industrial quantity of noise: propaganda, outrage, half-truths, conspiracy theories, influencer theatre, algorithmic rage bait and an endless stream of content designed not to inform us, but to keep us emotionally stimulated.
The modern information system does not need to censor the truth when it can simply drown it in noise.
A fact no longer has to be disproven - it only has to be surrounded by a hundred competing claims, stripped of context and nuance, turned into partisan ammunition and pushed into the same feed as celebrity gossip, memes and 15 second videos engineered to deliver the fastest possible dopamine hit. By the time the truth reaches us, it appears as just another piece of content competing for our attention.
That is the more sophisticated form of control: not preventing people from knowing, but exhausting their capacity to care.
Orwell feared a world in which people would be deprived of information. Huxley feared a world in which they would be given so much distraction, stimulation and triviality that they would lose the desire to seek it.
The defining struggle of our age is therefore not simply between truth and censorship, but between truth and indifference.
Juan José Linz es el español que más ha contribuido al estudio de los sistemas políticos. Sus obras ya son clásicas y, con toda razón, existe un instituto que lleva su nombre en la Universidad Carlos III de Madrid.
Uno de sus trabajos más célebres es “Los problemas del presidencialismo” (“The Perils of Presidentialism”, Journal of Democracy, 1990), en el que formula la hipótesis de que las democracias presidenciales son más inestables que las parlamentarias.
Esa hipótesis recibió un sólido apoyo empírico en “Democracy and Development: Political Institutions and Well-Being in the World, 1950–1990”, de Adam Przeworski, Michael E. Alvarez, José Antonio Cheibub y Fernando Limongi. Con datos de 135 países entre 1950 y 1990, las democracias parlamentarias muestran una probabilidad de supervivencia mucho mayor que la de las presidenciales.
El resultado no es tan concluyente como nos gustaría, porque hay un problema de endogeneidad: los sistemas presidenciales suelen surgir tras dictaduras militares y en contextos golpistas. Pero, controlando por ese efecto lo mejor que se puede, sigue habiendo evidencia bastante clara de que las democracias presidenciales son más inestables. Trabajos posteriores lo cuantifican: con datos de 1946 a 2002, la vida esperada de una democracia presidencial rondaba los 24 años, frente a los 58 de una parlamentaria.
El motivo es sencillo. En una democracia presidencial hay dos fuentes de legitimidad, la del presidente y la del parlamento, y, en ausencia de un árbitro claro, esas dos legitimidades tienden a chocar. A ello se suma la rigidez de los mandatos fijos: cuando el conflicto estalla, no hay válvula de escape.
Incluso en Estados Unidos, con un Tribunal Supremo dotado de gran auctoritas, los enfrentamientos entre el presidente y el Congreso son constantes y, más de una vez (como los cierres de la Administración o las crisis del techo de deuda pública), han estado a punto de provocar problemas serios.
Las democracias parlamentarias están, además, claramente asociadas con un mejor desarrollo humano y económico y con menos corrupción (Gerring, Thacker y Moreno, “Are Parliamentary Systems Better?”, Comparative Political Studies, 2009), aunque, de nuevo, arrastramos problemas de endogeneidad. En general, son más eficaces para evitar personalismos e imponer la rendición de cuentas.
A fin de cuentas, todos estaremos de acuerdo en que no hay mejores democracias en el planeta que las de Dinamarca, Noruega, Suecia, Islandia o Nueva Zelanda, y todas son democracias parlamentarias sin “separación de poderes” ni sistemas mayoritarios uninominales.
Por eso, yo estoy en contra de tener una elección separada de presidente del gobierno (a una o dos vueltas) o de cambiar en exceso la ley electoral, y mi reforma favorita sería debilitar el cerrojo de protección que nuestro presidente tiene en este momento en la Constitución de 1978, con la necesidad de una moción de censura constructiva (por ejemplo, forzando unas elecciones si los presupuestos no salen adelante).
A usted puede que no le guste la situación actual en España. A mí tampoco. Pero podría ser peor. Cambiar no significa mejorar.
Pero sea cual sea la posición que uno adopte en estos debates, la lección principal que quiero transmitir hoy es otra.
Los sistemas electorales, el grado de división de poderes, la relación entre ejecutivo y legislativo, etc., no son cosas que debamos diseñar a partir de razonamientos filosóficos a priori, sino a partir de la evidencia histórica e internacional y de modelos cuantitativos en los que los agentes (votantes, políticos, partidos) toman decisiones respondiendo a los incentivos y las restricciones a los que están sometidos.
Esto lleva, claro, a muchas decepciones. Es mucho más fácil escribir un libro de 300 páginas teorizando sobre la necesidad de una estricta separación de poderes o sobre “la representatividad” que arremangarse y estudiar durante años los detalles empíricos de si un sistema mayoritario sirve de verdad para rendir mejor cuentas a los votantes.
En España, donde la formación siempre ha sido de letras (incluso hoy, en buena medida), esto de mirar la evidencia histórica e internacional o de resolver un problema de interacción estratégica resbala mucho. En dos años completos de Derecho Político en la carrera (años de los que no me puedo quejar: tuve dos profesores excelentes, al menos dentro de la tradición de la que venían), leímos todo lo leíble de filosofía política y teorizamos todo lo teorizable sobre “la representatividad”, pero no miramos un solo dato.
Y resbala, además, porque cuando uno trabaja en serio en un problema descubre muchas veces que lo que creía que era la respuesta no lo es. A mí me ocurre constantemente; por eso escribo trabajos académicos. Diría que en al menos la mitad de lo que tengo publicado el resultado no era el que esperaba cuando empecé. Sospecho que a los filósofos de salón que escriben grandes tratados no les pasa nunca: su opinión es siempre la misma, porque ya conocen la “verdad”.
Por eso, cuando leo las decenas de comentarios que me dejan sobre que “esto es más democrático” o “esto funcionaría mejor”, sin una sola referencia histórica e internacional (o, en el mejor de los casos, con un conocimiento superficial de cómo funcionan los sistemas políticos de otros países o la repetición de tópicos infundados), siento que es difícil mejorar el debate en España.
Pero miremos los datos. De hecho, es mucho más divertido que leer otro libraco de filosofía política.
En otros países, como los escandinavos, hay una estructura socioeconómica que apoya a instituciones de la sociedad civil, think tanks independientes, etc., que permiten la rendición de cuentas.
En España, por muchos motivos (históricos, geográficos, etc.), no.
Y por eso tenemos que vivir con lo que tenemos.
Lea este libro de Benito.
En 1991, Kevin Costner 🇺🇸no solo era el protagonista de El Guardaespaldas, sino también el productor. Tenía claro que el papel de Rachel Marron debía ser para Whitney Houston, a pesar de que ella nunca había actuado. Warner Bros. quería a actrices experimentadas como Julia Roberts o Madonna, pero Costner se negó y retrasó el rodaje un año entero para esperar a que Whitney terminara su gira musical.
Whitney estaba aterrorizada por dar el salto al cine. Al notar su inseguridad, Costner le hizo una promesa personal: él la guiaría, la cuidaría y no dejaría que hiciera el ridículo. A cambio, le pidió que no tomara clases de actuación y que fuera ella misma. Cumplió su promesa de tal forma que incluso editó la película personalmente para asegurarse de que los mejores planos resaltaran la belleza y el talento de Whitney.
Una de las mayores aportaciones de Costner a la cultura pop fue idea suya: él insistió en que la canción comenzara a capela, sin música. El productor musical Clive Davis y la discográfica se opusieron rotundamente, pensando que la radio jamás pincharía un tema que empezara así. Costner se mantuvo firme porque sabía que la voz desnuda de Whitney rompería el corazón del público. Tuvo razón.
Aunque la química en pantalla era innegable, nunca fueron pareja en la vida real. Sin embargo, desarrollaron un vínculo de protección que duró años. Tras el éxito de la película, sus vidas tomaron rumbos distintos, pero siguieron en contacto. Costner reveló años después que le escribía cartas personales a Whitney con frecuencia para recordarle lo valiosa que era y para intentar apoyarla en sus momentos más oscuros y de adicción, aunque no siempre sabía si ella llegaba a leerlas.
Tras la trágica muerte de la cantante en 2012, la familia de Whitney (especialmente su prima Dionne Warwick) le pidió a Costner que hablara en el funeral. Inicialmente se resistió, sintiendo que no era digno, pero finalmente aceptó. Dio un discurso histórico de casi 20 minutos donde humanizó a la leyenda, revelando al mundo las profundas inseguridades de Whitney y pronunciando una frase que quedó para la posteridad:
"Fuiste tan buena como podías ser. No solo eras lo bastante buena; eras única."
Décadas después, Costner sigue recordando a Whitney con una devoción enorme. En entrevistas recientes, el actor ha mirado atrás con nostalgia y ha admitido que lo que sintió por ella fue una forma de amor puro y real: "Ella fue mi gran amor por un momento", confesó, consolidando una de las conexiones más genuinas y respetuosas de la historia de Hollywood.💕
Muy a menudo, algunos comentaristas (claramente simpatizantes de la derecha nacional, con banderitas de España en su nombre/bio), defienden encarecidamente el sistema mayoritario unipersonal.
Siempre me asombra que a nadie se le haya ocurrido lo obvio: un sistema electoral mayoritario implica que la derecha nacional obtendría 0 diputados en Cataluña o en el País Vasco. No hay manera alguna de diseñar un distrito en el que el PP/Vox (en su día la UCD/AP) tenga mayoría. Incluso en el cinturón de Barcelona o en el sur de Álava, el voto táctico de los votantes del PSOE haría prácticamente imposible que ganara un candidato de la derecha nacional.
Con 0 diputados en Cataluña o en el País Vasco, la derecha nacional no podría gobernar prácticamente nunca.
Y las alas que le daría al nacionalismo tener prácticamente toda la representación parlamentaria en estas dos comunidades (más el resentimiento en otras comunidades) solo habría empeorado la vida política incluso más que lo hemos tenido que vivir
Es un punto trivial, pero la gente no lo ve.