@josebordoon Excelente narración de tu relación con tus mascotas. Yo era uno que no me agradaban los gatos, pero que desde que llegó primero Tito a casa y ahora Calipso, mi percepción y aprecio por los felinos cambió radicalmente, en verdad uno se compenetra y complementa con ellos.
A mí ningún libro me abrió los ojos ante el comunismo. Yo lo sufrí en vivo y en directo, y en todas las escalas de negro y gris.
Yo no detesto el socialismo por un documental extranjero que me mostró sus calamidades y crímenes.
Yo nací en medio de una calamidad, crecí entre calamidades y mi futuro, de haberme quedado en Cuba, habría sido otra calamidad.
Yo no tuve que leer a Marx y Engels para entender cuán fallida es la ideología socialista.
Yo pasé un posgrado, una maestría y un doctorado en inventos, planes, emulaciones, obras de choque y discursos baratos.
No necesité de una película, ni de un testimonio, ni de una investigación periodística para saber que las verdades se manipulan y tergiversan.
Yo nací en medio de una mentira y viví toda mi mala vida en Cuba en la mayor fábrica de absurdos e idioteces del continente.
A mí no vino ningún erudito o señor «leído y escribido» a contarme cómo sería la vida con un sistema socialista.
Yo aprendí a leer, de forma obligatoria, recitando las grafías CH, F, R y otras para repetir Che, Fidel y Revolución.
Yo no soy un experto en socialismo y comunismo. Yo soy una víctima directa de las dos doctrinas, a quien no pudieron quebrar hacia la mezquindad de sus intereses, pero que tuvo que ver la película casi completa hasta los créditos sin poder levantarse de la butaca.
Por ende, y para concluir, zurdo idiotizado que me lees, ya sea desde México, Nicaragua, Venezuela, Chile, Uruguay, Bolivia, Argentina, Estados Unidos o la vieja Europa, cuando tú nacías con todas las condiciones brindadas por ese sistema que ahora detestas y contra el cual protestas a diario sin dejarlo, mi madre no tenía pañales para ponerme y la insalubridad de mi solar era un espanto para ella y su bebé recién parido.
Cuando tú crecías asumiendo por descontado que la electricidad era un bien garantizado, yo hacía las tareas escolares con un mechón o una vela rancia y mi techo se llenaba de hollín.
Cuando tus cumpleaños se llenaban de regalos, amiguitos y comida, a mí me daba pena celebrar los míos e invitarlos a ellos a mi bajareque.
Cuando tú ibas a un colegio privado, o a cualquier escuela pública, si así lo decidías, y estudiabas sin presión, yo tenía que decir «¡Pioneros por el comunismo!» y terminar cada prueba de Historia dándole vivas a la «Revolución».
Cuando tú empezaste a leer El capital y a hundirte en la sarta de estupideces de los fundadores del marxismo, a mi madre hace rato que la explotaban en su trabajo y mi padre nunca pudo satisfacer mis necesidades, sin hablar de las propias.
Cuando en tu primera juventud sentías ese fuego rebelde de atacar al capitalismo, hacía años que yo no sabía qué era una papa frita, un bistec de res, una muda de ropa nueva y un regalo para mis padres.
Zurdo idiota, no te deseo mal (¿o debería), solo quisiera, con todas las fuerzas de mi corazón, que ahora mismo amanecieras en Cuba, como un cubano de a pie, y no puedas salir de esa pesadilla nunca más, para que defiendas al socialismo desde su trinchera apestosa, maloliente, mugrienta y súper mega «revolucionaria».
No es una candidatura, ni siquiera una doble candidatura — es un movimiento de liberación nacional 🇻🇪. — ¿Por qué es importante recalcar eso? — Un movimiento nacional permite la participación de todos, por diferentes que sean, mucho mejor que un partido. Un movimiento de liberación remueve las entrañas de las personas. Así que un movimiento de liberación nacional involucra toda la persona (lo físico, lo emocional, lo racional, lo espiritual) y todas las personas. Es más que política y elecciones.
Insisto. Pido cultura y más cultura. Un pueblo inculto es fácil de engañar. Han convertido a los venezolanos en pedigüeños, mendicantes. Por eso, hablo de La Náusea sartreana, de la rebelión de Camus. Por eso, seguimos esperando a Godot. Sin cultura, no salimos de esta miasma.
“La palabrota que ensucia la lengua termina por ensuciar el espíritu. Quien habla como un patán, terminará por pensar como un patán y por obrar como un patán”. Arturo Uslar Pietri
Busque un lugar y momento tranquilo o aíslese del ruido con unos auriculares (con cable mejor), active el sonido (audio 432 Hz, 111 Hz) y mire el vídeo a pantalla completa durante uno o dos minutos y dígame que siente.
Aquietará su mente, le relajará, le ayudará a evadirse, a encontrar su centro y se sentirá mejor.
Es de ayuda para empezar a meditar.
Guárdelo en favs para tenerlo a mano cada día.
Recuerde que les quiero sanos :)
Esta iniciativa liderada por un oficial de policía en los semáforos busca promover la conciencia sobre la importancia de respetar los pasos de peatones.
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Presentación completa de Queen en el Live Aid de 1985, hace ya 38 años, una de las mejores presentaciones de la historia de la música.
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