Aun estando a miles de kilómetros, he sentido al pregonero y su carnaval, tan cerca, que me siento en Cai. Y es que, quien no lo sepa… En Cádiz el año no empieza en enero, empieza cuando suena un tres por cuatro en febrero.
El carnaval no es una fiesta: es una forma de respirar. Es la esquina que se convierte en escenario.
Quien ama el carnaval ama la verdad disfrazada. Ama esa valentía que se canta en grupo, esa ironía que acaricia y pellizca a la vez. Allí las penas se vuelven estribillos y las injusticias, pasodobles que erizan la piel.
El carnaval de Cádiz es un te quiero dicho en una comparsa, una risa envuelta en chirigota. Es el corazón latiendo al tres por cuatro, la pena hecha copla y la alegría compartida.
Y cuando termina, no se va: se queda latiendo bajito, esperando otro febrero, para volver a recordarnos quiénes somos.
"La conciencia ciudadana puede cambiar decisiones en el mundo". Baltasar Garzón dixit.
Lección de Derecho aparte, valiente y en vanguardia, como siempre.
Algo empieza a cambiar.
Ya era hora.
El grupo Penguin Random House anuncia que desde agosto próximo comenzará a publicar Mafalda, la famosa historieta argentina creada por Quino, tras un acuerdo con sus herederos. https://t.co/tfHi87LcCL