"The time will come
when, with elation,
you will greet yourself arriving
at your own door, in your own mirror,
and each will smile at the other's welcome,
and say, sit here. Eat.
You will love again the stranger who was your self.
Give wine. Give bread. Give back your heart
to itself, to the stranger who has loved you
all your life, whom you ignored
for another, who knows you by heart.
Take down the love letters from the bookshelf,
the photographs, the desperate notes,
peel your own image from the mirror.
Sit. Feast on your life."
— Derek Walcott, "Love After Love"
Conocí a Danilo Palomino en la infancia. Pasaba en la tiendita que tenía la mamá y siempre me decía (hasta ya de adultos) "amigo!". Desde pequeño escuchaba sobre sus juegos y sus cosas. De ahí en adelante siempre me lo encontré, antes de que sea el "Gordito Sushi". Hace unas semanas vi cómo creadores de contenido explotaban su imagen, una dijo que le ayudaría a arreglar la dentadura. Ninguna institución, fundación u odontólogo particular se atrevió a extender una mano.
En la nota de Diario @Expresoec se obvia que quien le dio una beca fue la Academia de Jiu Jitsu Irurralde, personajes que se respetan. Eso le cambió mucho la vida. Uno de los videos que recuerdo de Danilo fue explicando alguna técnica de guardia de Jiu-jitsu en el Malecón 2000, donde lo filmaron y burlaron.
Manejaba muy bien la calle, conocía la ciudad y un montón de gente.
Cómo olvidar cuando en pleno centro de la ciudad por un malentendido, lo confundieron con ladrón y populacho le destrozó la cara, sacándole sus dientes.
Palomino solo demuestra lo crueles que hemos sido como sociedad y al parecer, no tenemos remedio.
Es una lástima que el único sitio para personas con algún tipo de trastorno sea el neurociencias y sus tratamientos, nefastos (tec, medicamentos, encierro), no sean alternativas sanas.
Él tenía carnet de discapacidad vigente, ese sí era un carnet bien merecido, el cual no le sirvió para nada. Lo sé, porque me lo dijo.
No era mi paciente, pero me decía "amigo".