@fabriciovelav Muchos dirán Dictadura otros dirán persecución política o quizás diránlo volvieron hacer ...pero nadie dirá que Amigo han incumplido con las leyes de partidos ..con la función electoral y con la justicia...
@MashiRafael UNA PEQUEÑA SUGERENCIA SR CORREA ...TE PREGUNTO NO TE DA VERGÜENZA QUE EN TODAS LAS PUBLICACIONES QUE HACES EL 99% DE COMENTARIOS ESTAN EN CONTRA.. TE INSULTAN ..NO QUIEREN SABER NADA DE TI...O SERA QUE NO TE HAS DADO CUENTA Aún así sigue la burra al trigo ...
Nunca Le Digas A Un Niño Que No Se Puede:
Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua.
La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.
Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.
A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.
Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.
-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente
-¿cómo ha podido conseguirlo? comentaban entre ellos.
Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.
-Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.
-¿Cómo? -respondieron sorprendidos.
-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.
Adaptación de un cuento popular.
El Sonido De La Hierba Al Crecer.
Un joven árabe le pregunta a su padre: "¿Qué llevas puesto?".
El padre respondió: "Hijo mío, es una 'chechia'. En el desierto nos protege la cabeza del intenso calor del sol".
"¿Y qué es esa túnica larga y suelta que llevas?", preguntó el niño.
"¡Ay, hijo mío!", exclamó el padre. "Es muy sencillo. Es una 'djbellah'. Como te dije, en el desierto no solo hace mucho calor, sino que la arena siempre está en el aire. Mi 'djbellah' me protege todo el cuerpo".
El hijo preguntó entonces:
"Pero padre, ¿qué hay de esos zapatos tan feos que llevas?".
"Son 'babuchas', hijo mío", respondió el padre. Debes entender que, aunque las arenas del desierto son muy hermosas, también son extremadamente calurosas. Estas babuchas nos protegen de quemarnos los pies.
El hijo pregunta: "¿Qué es esa tienda de campaña negra que llevan mamá y hermana?"
El padre: "Se llama burka; evita que la arena caliente del desierto les golpee la cara y el cuerpo durante una tormenta de arena".
"Entonces dime", añadió el niño.
"Sí, hijo mío...".
¿Por qué vivimos en Barcelona y seguimos usando toda esta mierda?
EL DÍA QUE DESCUBRÍ QUE MI ESPOSA NO ME QUERÍA… SOLO ME NECESITABA
Siempre pensé que el amor se rompía con una infidelidad, un grito o un portazo. Pero en mi caso se rompió con una frase dicha sin mirarme a los ojos.
Me llamo Karim. Tengo 51 años. Y durante dieciséis viví con una mujer a la que quise más de lo que debería. No porque fuera mala persona, sino porque nunca quiso amarme con la misma intensidad. Pero yo no lo veía. O no quería verlo.
Nos conocimos en un hospital, cuando su madre estaba ingresada. Yo trabajaba como conductor de ambulancias, ella como auxiliar de enfermería. Era dulce, amable, encantadora. Al menos al principio. Tenía una mirada que pedía cuidado, protección. Y yo, que toda mi vida había intentado salvar a todo el mundo, me enamoré de esa fragilidad.
A los pocos meses ya vivíamos juntos. Mi familia decía que iba demasiado rápido. Yo respondía que cuando uno siente… siente. Pero ahora sé que no era amor. Era necesidad. Era urgencia. Era vacío.
Al principio todo parecía normal. Yo trabajaba y ella también. Compartíamos gastos, rutinas, cenas en casa. Pero poco a poco empezaron las grietas que yo preferí ignorar.
Dejó de trabajar por “estrés”. Luego por “mal ambiente laboral”. Luego porque “no la valoraban”. Cada vez que renunciaba, yo asumía las cuentas. La hipoteca, la luz, la comida, los gastos del coche… todo recaía en mí.
Ella decía:
—Cariño, ya encontraré algo.
Y yo respondía:
—No te preocupes, yo te cubro.
Y así pasaron años.
Mientras tanto, empecé a enfermar sin darme cuenta: ansiedad, insomnio, dolores de pecho. Trabajaba turnos dobles y triples para llegar a fin de mes. Ella, en cambio, parecía tranquila. A veces demasiado tranquila.
Yo justificaba todo.
“Está pasando un mal momento”.
“Ya se levantará”.
“Yo puedo con esto”.
Hasta que un día, después de pagar una deuda que ella había ocultado —un crédito de consumo de casi cinco mil euros que pidió a mi nombre sin avisarme—, exploté.
Le dije:
—No puedo más. Necesito que trabajes. Necesito que esto sea de dos.
Ella me miró con un cansancio profundo y contestó:
—Tú me diste a entender que yo no tenía que preocuparme por nada. Me acostumbré. ¿De qué te quejas ahora?
No supe qué responder. Era como hablar con una pared que sabía exactamente cómo absorber golpes sin quebrarse.
Pero lo peor llegó dos semanas después.
Estábamos discutiendo porque había vuelto a gastar dinero que no teníamos. Y en medio de la pelea, sin levantar la voz, sin temblar, sin siquiera demostrar emoción, me dijo:
—Yo no te quiero como tú me quieres a mí. Yo estoy contigo porque me das estabilidad. Nada más.
Nada más.
Dos palabras que me borraron.
Sentí que mi vida entera había sido una ilusión. Que yo había sido un proveedor emocional, económico y afectivo… no un compañero. Que ella no vivía conmigo: vivía de mí.
Esa noche dormí en el coche. No porque ella me echara, sino porque no podía seguir respirando bajo el mismo techo.
A la mañana siguiente, hice algo que nunca en mi vida me atreví a hacer: me elegí a mí.
Busqué un abogado. Inicié el divorcio. Cancelé tarjetas. Cerré cuentas. Y volví a un piso pequeño que había sido de mis padres.
Los primeros meses fueron duros. Me sentía culpable, roto, vacío. Pero con el tiempo, entendí algo que me salvó la vida:
No todas las personas que te necesitan te aman.
Y no todos los amores deben salvarse.
Hoy estoy reconstruyéndome. Con terapia, con amigos, con silencio.
Y por fin duermo sin miedo.
Historia que nos envía un seguidor anónimo – Narrada por Ankor Inclán
En el vientre de una mamá había dos bebés.
Uno preguntó al otro: "Tu crees en la vida después del parto?"
El otro respondió: "Claro que si. Tiene que haber algo después del parto. Tal vez estamos aquí para prepararnos para lo que vendrá más tarde" "
"Tonterías", dice el primero."No hay vida después del parto. Que clase de vida seria esa ?"
El segundo dice: "No lo se, pero habrá más luz que la que hay aquí. Tal vez podremos caminar con nuestras propias piernas y comer con nuestras bocas. Tal vez tendremos otros sentidos, que no podemos entender ahora."
El primero contestó: "Eso es un absurdo. Caminar es imposible. Y comer con la boca!? Ridículo!. El cordón umbilical nos nutre y nos da todo lo que necesitamos. El cordón umbilical es demasiado corto. La vida después del parto es imposible."
El segundo insistió: "Bueno, yo pienso que hay algo y tal vez sea diferente de lo que hay aquí. Tal vez ya no necesitemos de este tubo físico.
"El primero contestó: " Tonterías, además, de haber realmente vida después del parto, entonces por qué nadie jamás regreso de allá? El parto es el fin de la vida y en el pos parto no hay nada más allá de lo oscuro, silencio y olvido. Él no nos llevará a ningún lugar. "
"Bueno, yo no lo se", dice el segundo "pero con seguridad vamos a encontrarnos con Mamá y ella nos cuidará.
"El primero respondió: "Mamá, tu realmente crees en Mamá? Eso es ridículo. Si Mamá existe, entonces, dónde está ella ahora?"
El segundo dice: "Ella está alrededor nuestro. Estamos cercados por ella. De ella, nosotros somos. Es en ella que vivimos. Sin Ella, este mundo no sería y no podría existir."
Dice el primero: "Bueno, yo no puedo verla, entonces, es lógico que ella no existe."
El segundo le responde a eso: "A veces, cuando tú estás en silencio, si te concentras y realmente escuchas, tú podrás percibir su presencia y escuchar su voz amorosa allá arriba." .
Así es como un escritor húngaro explicó la existencia de Dios...
@MashiRafael Mientes sr Correa hay cientos de fotografías de Sarkozy durante el juicio...durante su detención....su entrada a la cárcel y ahora hay fotografías de su salida de la cárcel.. hay revistas...periódicos...noticieros de TV etc...parece que no lees la prensa internacional
@LaHistoriaUSA A Karol G la pusieron a cantar en un estilo que no da...esta bien para regatonera....ser famosa no significa que sea la mejor....Andrea y Martha Sanchez es la dupla perfecta....