Presidente @petrogustavo, con mucho respeto se lo digo, porque me entristece que el jefe de Estado esté tan mal asesorado. Voy a explicarlo bien para usted y, sobre todo, para la ciudadanía. Irónicamente, esto sucedió cuando usted ganó, y de paso reviso el mismo puesto de votación en Suba y Villas de Granada, que cita el analista del cual erróneamente confía sumercé.
Lo que están mostrando es esto: en un puesto de votación con 24 mesas, las mesas 1 a 12 las gana Abelardo y las 13 a 24 las gana Cepeda, algo partido por la mitad y, según este señor, aparece en 1.350 puestos.
Visto así asusta. Y la observación es cierta: eso pasa, y pasa mucho.
Pero tiene una explicación que se puede comprobar, y voy a comprobarla con datos de la propia Registraduría. 🧵
Un Presidente que insulta y que trata con procacidad no entiende ni la dignidad ni la altura que exige el cargo que todavía ocupa.
Ayer, como acto de venganza, publicó el historial clínico de una alta funcionaria que se atrevió a denunciar presuntos hechos de corrupción.
Y fuera de eso, ¿a quién más que a alguien que quiere apropiarse de un billón de pesos o dirigir esa contratación se le ocurre contratar ese monto en cuestión de nueve días, en los últimos días de un gobierno?
A este gobierno entrante lo eligieron con el mandato claro de defender los recursos y el patrimonio de todos los colombianos.
No vamos a permitir más hechos de corrupción por parte de este gobierno saliente.
Si alguien quería una radiografía moral de Gustavo Petro, aquí la tiene.
No es un debate político; es un problema de estatura humana. Solo alguien profundamente resentido puede utilizar la investidura presidencial para exhibir la condición médica de una mujer y convertirla en munición política.
El poder no revela el carácter, lo amplifica y Petro utilizó el cargo más importante de Colombia para hacer exactamente lo que un jefe de Estado nunca debería hacer, humillar personas.
Esa será una de las imágenes que dejará su paso por la Presidencia. No la de un estadista, sino la de un hombre incapaz de distinguir entre el poder y la vindicta personal.
Qué poca cosa es.
Una corrupta de 25 años que falsificó títulos para ser viceministra y que está imputada y no tiene ningún logro o mérito profesional especial, controla una buena parte del gobierno. Empezando por el DAPRE.
¿Por qué el presidente le da todo eso? ¿Qué incentivo hay detrás?
La publicación de Armando Benedetti es una vergüenza, no por “mandar la carajo” a la Corte Constitucional siendo Ministro del Interior, sino porque engaña al pueblo colombiano:
1) Petro no ‘propuso’ una emergencia económica. La decretó.
2) No es que la Corte “no quiso poner impuestos a los más ricos”. La Corte no decide si poner impuestos o no, ni a quién. La Corte decide si el decreto de emergencia económica cumple con los parámetros constitucionales o no. Es una decisión jurídica, no es una decisión de política fiscal.
El Ministro quiere echarle la gente encima a los Magistrados, porque según él no quieren ayudar a los más pobres. Y es que la Corte no toma decisiones pensando en “ayudar” o “no ayudar”. Simplemente están evaluando si el decreto de emergencia cumple o no cumple los requisitos. Es decir que aquí el culpable es el gobierno por mediocre, por chambón, por hacer todo con las patas.
“Estos pilotos oligarcas han perdido contacto con los pasajeros normales como nosotros.
¿Quién vota para que yo maneje el avión?”
Caricatura del @newyorker que resuena en Colombia.
Estimado @Mineducacion, pongamos esto en términos futbolísticos: usted presentó pruebas para pasar a un equipo de la A y se rajó en el proceso.
Olga Lucia Acosta ha jugado en la Premier League. Que usted se sienta con la autoridad intelectual de proponer candidatos a la junta del @BancoRepublica es la verdadera traición al pueblo, como usted dice.
Nos gobierna un mitómano con la realidad absolutamente alterada. Y peor aún, un mitómano con unos seguidores completamente predispuestos a creerle todas sus estupideces sin chistar.
Hay un candidato con vínculos opacos con la guerrilla, financiado con recursos públicos y que admira al chavismo, pero cuéntame más del primo del tatarabuelo de Paloma.
Hay que votar para salir de este descalabro. Los invito a leer, comentar y compartir mi columna en @eltiempo, ‘Por quién votar el 8M’. https://t.co/7QqZlefqBW
Entre los nuevos impuestos que nos quieren meter, hay uno particularmente dañino; un tributo que no tiene quien lo critique. Los invito a leer, comentar y compartir mi columna en @eltiempo, ‘Un impuesto insensato’. https://t.co/gZHZ87lCsp
"...para consuelo de Laura Restrepo, siempre le quedará la FILVEN organizada en Caracas, evento en el que ningún ruido molesto, discordante, incomodará sus oídos antiimperialistas. Allí estarán encantados de recibirla con honores militares, allí le garantizarán que solo se escucharán aplausos, loas y opiniones idénticas a las suyas, porque las voces divergentes estarán completamente aplastadas; muchas de ellas atemorizadas en sus casas, otras en las cárceles, otras en el exilio y unas cuantas en el cementerio", @mendezguedez en @Letras_Libres
https://t.co/eBkfNX9ivR
“Por desgracia, éste fue otro gobierno para olvidar.
Pero lleno de errores y fracasos que no debemos olvidar nunca”.
Aquí la versión en papel de mi columna
“Nunca olvidar”
en @elespectador y @EEopinion
Presidente @petrogustavo, de verdad que Colombia se merece más que esto. Nos merecemos más. Aquí traduzco su mensaje y dejo claras todas las falacias que usted emplea. En últimas, su discurso evita responder lo esencial, evita darle al país las respuestas que merece.
1. Usted recurre al ad hominem encubierto. En vez de aclarar los hechos, convierte cualquier crítica en un ataque personal o en parte de una persecución. Si alguien lo cuestiona, según usted es porque hace parte de un plan oscuro para “purgar” a sus aliados. Victimización en su máximo esplendor y ataque al mensajero.
2. Luego viene la causalidad falsa. Usted asegura que ciertos actores reaccionan porque usted “suspendió negocios” o porque “la CIA busca desprestigiar su gobierno”. Son causas que usted presenta como verdades, pero que no demuestra.
3. También construye una gran falacia conspirativa, donde medios, CIA, narcos y gobiernos extranjeros actúan coordinadamente contra usted. En ese relato todo “encaja” porque está diseñado para que encaje, no porque haya pruebas de coordinación real. No presenta sustento.
4. A eso se suma la generalización apresurada. Habla de entregas “masivas” de permisos, de norteamericanos que “no entienden” el narcotráfico o de bandas enteras dentro del Ejército. Afirmaciones enormes, sin sustento verificable. Generalizaciones burdas.
5. Su discurso está atravesado por la falacia de víctima permanente. Cualquier denuncia es interpretada como represalia por sus supuestas luchas contra la corrupción. En su versión, usted siempre es el blanco de todo.
6. También aparece el hombre de paja. Usted caricaturiza a la CIA y a los periodistas, les atribuye prácticas y motivaciones que nadie ha dicho, y luego ataca esa versión exagerada. Karicaturiza al contrario, lo reduce a nada.
7. Usa la apelación a la ignorancia. Afirma que los informes “son falsos” porque usted investigó y porque una vez la CIA se equivocó. No presenta evidencia; solo su conclusión. Según usted, su palabra basta.
8. Su relato se apoya en la autoridad personal absoluta: “yo investigué”, “yo determiné”, “yo sé que es falso”. No hay contraste independiente ni verificación externa. No hay pruebas.
9. Hay un constante desvío del tema. Le preguntan por los informes y usted termina hablando de Pinochet, Videla, la CIA, helicópteros, narcotráfico global, Cuba, Duque… todo menos el punto específico.
10. También cae en el cherry picking. Escoge los hechos que le sirven y deja por fuera los que no. Un error de la CIA hace años se convierte en prueba de que todo lo actual es falso. Lo mismo con Caracol.
11. Todo esto se mezcla con un falso dilema. O le creen a usted, o están del lado de criminales, traidores, narcos o intereses extranjeros. No existen zonas grises, ni errores institucionales, ni información imperfecta.
12. La sobredramatización histórica completa el cuadro. Trae a cuento dictaduras del Cono Sur y la Guerra Fría como si estuviéramos reviviendo el mismo libreto. Lleva a la fantasía la realidad.
13. Al final, estos son los mensajes que usted deja:
• usted es el héroe que lucha contra mafias internas y externas
• quienes lo cuestionan tienen intereses oscuros
• cualquier denuncia confirma la conspiración
• y toda evidencia en su contra es automáticamente falsa
Presidente, el problema no es el debate político ni la legítima defensa. El problema es normalizar un discurso construido sobre falacias que vuelve imposible la rendición de cuentas. Colombia necesita más evidencia y menos relatos que se sostienen sobre atajos argumentativos. Colombia se merece otra cosa. Este país se merece más.
Lo que 2.300.000 votos nos están diciendo
Por Carolina Restrepo Cañavera
No son solo cifras. Son señales.
Más de 2.300.000 colombianos participaron en una consulta que, aunque no define el poder, sí revela el estado mental y emocional del electorado. Y dentro de esos 2.3 millones de votos hay dos datos que deberían preocuparnos más que cualquier resultado presidencial:
1.300.000 votos por Iván Cepeda, un hombre que ha sido, sin matices, defensor político, jurídico y simbólico de las FARC, incluso en sus capítulos más atroces.
Más de 600.000 votos por Carolina Corcho, la ideóloga de la demolición del sistema de salud colombiano, quien convirtió la política sanitaria en un instrumento de revancha ideológica y de captura burocrática.
No se trata de odios personales. Se trata de una erosión ideológica.
Cuando un país premia con el voto a quienes representaron la defensa del terrorismo y la destrucción institucional, lo que está fallando no es la política: es la memoria colectiva.
La pregunta ya no es quién ganará en 2026.
La pregunta es qué tipo de país estamos formando: uno que romantiza el extremismo, que confunde justicia con resentimiento y que llama “transformación” a lo que en realidad es destrucción organizada.
El problema no es que voten.
El problema es por qué votan así.
Porque detrás de esos números hay un país dispuesto a justificar cualquier cosa si se disfraza de “lucha popular”, aunque le cueste su salud, su economía o su libertad.
Y si la derecha, la centro-derecha y el liberalismo serio no entienden esto a tiempo, no habrá narrativa que nos salve.
Porque lo que está cambiando no es el mapa electoral.
Es la mente del votante.
@petrogustavo 10 millones de toneladas de lechona, si suponemos que cada porción pesa 500g, equivale a vender 20.000.000.000 porciones, así que cada uno de los 28 millones de asistentes debió comprar 714 lechonas.
Y ni hablar de que 1.300.000 millones son 160 veces la población mundial.