He estado tan metido en poner todo en su sitio que se me pasó algo básico: la versión de mí de antes estaría flipando con todo lo que he avanzado, lo que he sanado y lo que he conseguido. Más de una vez soñé con llegar exactamente a este punto de mi vida.
Tenía entradas para ir hoy y mañana a River a ver a Airbag, campo Buenos Aires, también tenía la entrada para ir hace unos días a ver a Pierce The Veil.
Cuestión? No pude, ni puedo ir por trabajar.
Nunca, pero nunca voy a olvidarme de cómo yo muchas veces no tenía un mango, pero me las ingeniaba para conseguir la plata y darle todos los gustos, o hacer que no le falte nada a alguien que terminó dejándome
Mis estándares no son un capricho. Son la consecuencia de vivir con intención, con visión a futuro y con ganas de progresar.
Y justamente por eso, no voy a abrir la puerta para cualquiera.
No busco. No estoy apurado. No estoy esperando nada.
Hay una diferencia enorme entre “pedir mucho” y “pedir lo que uno realmente ofrece”.
No se trata de exigir por capricho, sino de tener claro el nivel en el que uno está parado.