La ridícula habla de 1989 como si hubiera sido un disco súper arriesgado de metal sinfónico y no el equivalente sonoro a una hamburguesa de mcdonalds (una excelente hamburguesa).
Todo lo que dice ok, pero el final me parece que surge algo brillante. TODOS los corros de tios que conozco siempre que les explicas algo que estan haciendo mal tienden a exagerar y ridiculizar para hacer la gracia y humillar para quitarse del foco de la atencion.