No entiendo cómo se me olvidó la cruzada de Sandra Cuevas en contra de cualquier cosa que demuestre color, identidas o felicidad. Fue como el Grinch del urbanismo.
A mis casi 30 años les voy a dar un consejo que nadie me pidió.
Hagan las cosas bien incluso si nadie los está viendo. No sé si es Dios, la vida o el destino pero les juro que siempre hay una recompensa cuando hacemos las cosas genuinamente bien y desde el corazón.