Cosas que leo estos días:
1. Gente que no le concede al prójimo la capacidad de tener un voto por convicción. ("Son ignorantes", "no conocen otra cosa", "los han comprado").
2. Gente que descalifica como ser humano a quien no votó como ellos. (Desde racismo, pasando por todas las variantes de la discriminación).
Solo lo dejo aquí para recordarles que ambas conductas no son democráticas, ni cívicas y solo muestran la profunda amoralidad de quien las emite.
Si además se expresan con violencia y nadie les pone freno, mucho peor.
Al final, las elecciones terminarán, pero hay algo que nunca olvidaremos: quiénes discriminaron,quiénes fueron racistas,quiénes se burlaron, insultaron y hasta despreciaron al Perú profundo.
Porque ahí mostraron su verdadero rostro. La política pasa, la dignidad y el respeto,no.
Qué tal ignorancia. Si no conoces la composición del voto de un país ajeno es mejor guardar silencio. El voto por Sánchez en primera vuelta no superaba el 12% e incluso en ese escenario ya era heterogéneo pues la “izquierda” cubre un espectro muy amplio, pero no espero que lo comprendas. Ser libertario no te libera de informarte, te lo dice un liberal que conoce sus obligaciones morales.
Nos aterra soltar lo que conocemos, incluso cuando nos lastima. Nos aferramos a lo viejo porque es familiar, porque nos hace sentir en control. Pero la verdad es que el cambio llega, quieras o no. No pide permiso, no espera a que estés listo. Simplemente sucede. Y ahí tienes dos opciones: resistirte y romperte, aferrarte a lo que ya no es hasta que el peso se vuelva insoportable… o aprender a moverte con él. Adaptarte. Reconocer que dejar ir no es perder, sino abrir espacio para algo nuevo. Porque la vida no es estática, y quienes se quedan anclados al pasado terminan convirtiéndose en prisioneros de su propia historia.