Sencillamente,
si yo fuese inmortal
y tú de pronto aparecieras,
con tus ojos perspicaces
y sonriendo a tu manera,
estoy segura de que el verte...
moriría.
Me pregunto hasta qué punto de ebullición puede compartirse el dolor. Hasta qué punto de sutura puede unirnos. Hasta qué punto suspensivo resiste el amor al vacío.
No voy a volver, prefiero huir y esconder el resultado de una partida amañada. Puedes aplaudirte, creer que te quieres y proclamarte líder de tu maraña.
Hoy abrazada la luna te cuento esto, no me preguntes mañana