Hoy agrotrumpistas asturianos volvieron a salir a la calle para convertir al lobo en el gran culpable de los problemas de la ganadería en la comunidad autónoma.
Pero hagamos un ejercicio muy sencillo.
Si mañana desaparecieran TODOS los lobos de Asturias, ¿qué ocurriría?
¿Subiría el precio de la leche?
¿Bajarían los costes de producción?
¿Desaparecería la burocracia?
¿Se solucionaría el problema del relevo generacional?
¿Aumentaría la rentabilidad de las explotaciones?
¿Se acabarían los problemas de comercialización?
No.
Los problemas seguirían exactamente ahí.
Y entonces habría que buscar otro culpable.
Porque el lobo no fija los precios, no compra los piensos, no redacta la PAC, no controla la distribución, no envejece la población rural y no decide cuánto cuesta mantener una explotación ganadera.
Pero tiene una ventaja para quienes prefieren el relato fácil:
no puede salir a defenderse.
El @GobAsturias ya ha decidido poner sobre la mesa la muerte de 67 lobos.
Ya han matado 7 lobos en apenas un mes.
¿Y después?
Si los problemas de la ganadería continúan, ¿qué hacemos?
¿68?
¿100?
¿200?
¿Hasta que no quede ningún lobo?
Porque entonces descubriremos algo que hoy algunos parecen no querer entender:
matar lobos no soluciona los problemas estructurales de la ganadería.
Un ganadero que tiene un daño real merece una respuesta real: prevención eficaz, protección del ganado, compensaciones justas y rápidas y una política agraria que permita vivir dignamente de la actividad.
Pero convertir a una especie silvestre esencial para el buen funcionamiento de los ecositemas como el lobo en el enemigo absoluto y presentar su eliminación como solución universal es otra cosa.
Eso no es solucionar los problemas del campo.
Es buscar un chivo expiatorio.
Y el lobo es el chivo expiatorio perfecto.
Porque cuando desaparezca el último lobo, los problemas seguirán ahí.
Y entonces tendrán que explicar qué van a hacer con ellos.
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SIETE LOBOS MENOS. Y SIETE VECES MÁS DE VERGÜENZA PARA UNA ADMINISTRACIÓN QUE CONFUNDE CONSERVAR CON MATAR.
Ya son siete los lobos muertos en las primeras batidas autorizadas por el @GobAsturias.
Y hay un dato que no debería pasar desapercibido: esas muertes fueron ejecutadas por Agentes Medioambientales, profesionales cuya función debería estar vinculada a la protección y conservación del patrimonio natural.
Que una Administración decida matar lobos ya es suficientemente grave.
Que quienes tienen encomendada la vigilancia y protección del medio natural se presten a ejecutar esas órdenes resulta, como m��nimo, profundamente cuestionable.
La crítica no va contra una profesión imprescindible. Va contra quienes, desde dentro de ella, aceptan convertir la muerte de fauna protegida en una herramienta rutinaria de la política de una Administración lobófoba.
Porque un agente medioambiental no debería ser el brazo ejecutor de una política que reduce la conservación a apretar el gatillo.
La profesión exige mucho más.
Exige conocimiento, criterio, responsabilidad y compromiso con el patrimonio natural.
Y cuando esos principios se sustituyen por la simple ejecución de batidas para alcanzar un cupo de 67 lobos, quienes actúan así no solo comprometen a los animales que matan: también contribuyen a denigrar una profesión que debería estar en primera línea de la defensa de la naturaleza.
Siete lobos abatidos. 67 como objetivo.
Esto no es conservar al lobo.
Es hacer de su muerte una política pública.
Y ahora el @GobAsturias reclama además la implicación de los cotos de caza y sus guardas para seguir avanzando hacia el objetivo de 67 lobos muertos.
Ahí está la fotografía completa:
👉 El Principado ordena.
👉 Los cotos colaboran.
👉 Los agentes ejecutan.
👉 Los lobos mueren.
Y después pretenden llamarlo conservación.
No.
La conservación del patrimonio natural no consiste en poner a los agentes medioambientales al servicio de batidas ni en movilizar a los cotos para aumentar el número de lobos abatidos.
Un profesional del medio natural debería ser garante de la biodiversidad, no convertirse en una pieza más de una maquinaria administrativa diseñada para matar fauna.
Y quienes aceptan desempeñar ese papel deberían preguntarse qué imagen están proyectando de una profesión cuya razón de ser debería ser precisamente proteger el medio natural.
Mientras tanto, @AdrianBarbon y @Marcelotineo siguen haciendo cuentas.
67 lobos.
Ese es el número que han puesto encima de la mesa.
Pero detrás de cada número hay un animal. Un grupo familiar. Una estructura social. Un papel ecológico.
Y detrás de cada disparo hay una decisión política.
El lobo no necesita que lo maten para que exista ganadería. Lo que necesita Asturias es una política rural que no convierta la muerte de fauna salvaje en la solución automática a los conflictos.
La naturaleza no necesita más gatillos. Necesita más ciencia, prevención y conservación.
https://t.co/n6f15Jlqdp
En #Asturias, están matando un #lobo cada cuatro días.
Esta es la política de exterminio que aplican @AdrianBarbon y @Marcelotineo para contentar a los representantes de COAG, USAGA, UCA, URA (además de premiarles con 63.912 €, 67.926 €, 68.601 € y 99.561 € respectivamente).
Tres tipos dejan a su ganado abandonado en el monte, durante dos días, para peregrinar hasta Oviedo y pedir que se manten #lobos. Todo porque hay "ataques masivos" en Asturias.
El chiste se cuenta solo.
asignaturas de 9 créditos: chicos me aprobáis el parcial con un 7 o el global con un 5, casi que no es obligatorio asistir a seminarios no os ralléis
asignaturas de 3 créditos: debes entregarme a tu primogénito y hacerme 14 trabajos y 7 tests para aprobar
LO FUERTE QUE ES ESTO, esta gente literalmente está pidiendo auxilio porque el pueblo de Honduras y concretamente los garífunas no pueden desempeñar su trabajo DEL QUE COMEN porque tienen toda zona de los Cayos Cochinos reservada para producir Supervivientes, deberían irse a otra ubicación en la que no ocasionen tantos problemas #SVAllStars #SVAllStars3