Se burlaron de ella.
La engañaron.
Le ocultaron casi un año la verdad.
La mataron lentamente.
y cuando enterró a su hijo, ya estaba muerta.
¡Maldito chavismo!
Es una inmensa falta de respeto, de consideración, un enorme desprecio a la inteligencia de los venezolanos decir que estamos felices con el resultado de la gestión de la dictadora designada Delcy Rodríguez bajo el supuesto tutelaje de los Estados Unidos.
Hoy me desperté con una joya jurídica versión chavismo premium: Delcy Rodríguez dice que la ley de amnistía “llegó a su fin”. Así, sin anestesia. Como si estuviera hablando de una promoción de supermercado que venció el domingo.
Y yo me pregunto, genuinamente: ¿en qué artículo decía que esa ley tenía fecha de caducidad? ¿En letra chiquita? ¿Al lado de “consumir preferiblemente antes de…”?
Porque no, las leyes no funcionan así. No “se acaban” porque alguien lo anuncie frente a un micrófono. Las leyes se derogan, se sustituyen o se anulan mediante mecanismos claros. Pero claro, estamos hablando de un sistema donde el derecho es más decorativo que vinculante.
Entonces no, no es que la ley “llegó a su fin”. Es que decidieron políticamente pasarle por encima. Que es distinto… pero aquí lo venden como si fuera lo mismo.
Y mientras tanto, más de 400 presos políticos siguen tras las rejas. Y miles de personas que fueron “beneficiadas” con esa amnistía siguen sin libertad plena, con medidas, amenazas o simplemente esperando que no les cambien las reglas otra vez. Porque ese es el verdadero mensaje: aquí nada es estable, todo depende del humor del poder.
Lo más absurdo no es la declaración en sí. Es la normalización. Que pretendan que el país acepte que los derechos funcionan como un interruptor: hoy te los doy, mañana te los quito, y pasado mañana te explico que en realidad nunca fueron tuyos.
Y no, esto no es torpeza ni ignorancia jurídica. Es diseño. Es un sistema donde la ley no es un límite al poder, sino una herramienta del poder. Algo que se usa, se estira o se descarta según convenga.
Al final, lo que están diciendo sin decirlo es bastante simple: aquí la justicia no es un principio, es una opción. Y siempre, casualmente, la opción del que manda
“Naturaleza”
La ballena azul produce una leche tan consistente como la pasta de dientes. Al amamantar a sus ballenatos bajo el agua, la leche posee un 50% de grasa para que no se disuelva en el mar. Esto permite que la cría la pueda tragar directamente como una pasta sólida.
Hugo Chávez al dueño de la principal compañía de alimentos en Venezuela: “Mendoza yo te voy a quitar todita la Polar hasta la última planta que tienes, ya te lo estoy advirtiendo Mendoza... Para que me llames tirano con más ganas”
Zurdos 15 años después: "Es que las sanciones 😭".
Es la misma historia repetida una y otra vez y los mismos argumentos estúpidos, todo esto lo explico en mi libro: La reinvención ideológica de América Latina: https://t.co/SIVB44zKAC