🇧🇷 ROMARIO: “Siempre me acusaron de ser fiestero, de dormir poco, de no entrenar como los demás. Y es verdad. Pero también es verdad que cada vez que entraba al campo hacía goles.
Yo no necesitaba correr 10 kilómetros por partido, necesitaba estar en el lugar justo y marcar. Así ganamos el Mundial del 94, así jugué en grandes clubes. Muchos no entendieron mi estilo de vida, pero yo cumplí con lo que importaba: meter la pelota en la red.”