Si acaso dos cosas "inexplicables" me han sucedido en la vida que, más que fenómenos paranormales, tienen vibra de sincronicidad jungiana.
Va la primera...
Cuando me mudé al centro, un amigo fresón -al que dejé de ver algún tiempo- me cuestionó la razón de mi decisión. Para mí, el centro de la ciudad era un lugar práctico y cómodo, pues todo lo que necesitaba lo tenía a pocas cuadras de distancia. Para mi amigo, el centro de Monterrey era un lugar hostil, sucio e inseguro.
A los 4 años de vivir en el centro, invité a la casa a un grupo de amigos que había dejado de frecuentar. Uno de esos amigos era el amigo fresón que les mencioné arriba.
Por ansioso, el wey este fue el primero en llegar (después de pedirme mil indicaciones y de preguntarme cientos de veces que en dónde podía dejar su carro). "OK. Ya estoy aquí a la vuelta", me dijo por mensaje.
Un par de minutos después, suena mi teléfono. Era el Fresón.
-¿Guffo: tu casa es la número 1000?
-Sí, esa mera.
-Hay un wey tirado en la entrada, todo orinado y vomitado.
Abro la puerta sacado de onda y, en efecto: había un wey tirado en la entrada, todo borracho, orinado y vomitado. De fondo, mi compa el Fresón con cara de asco y el teléfono todavía en la oreja.
Diez años llevo viviendo aquí y, justo el día que vino ese wey, se presentó frente a mi casa una situación que, para cualquiera, sería una señal de que el centro es un lugar hostil, sucio e inseguro...
Los turistas del Mundial llegaron buscando futbol y terminaron llevándose el paquete completo de Nuevo León:
Calor infernal, viento extremo, lluvia bíblica y tráfico de regalo.
Experiencia inmersiva. 🔥🌪️⛈️
Cuando me pregunten si ser montoneros es una configuración que los mexicanos traemos incluída desde nuestro nacimiento, les mostraré este vídeo JAJAJA
#FifaWorlCup2026
Es increíble cómo ahora “estilizar” un jersey consiste en ponerse un pantalón de vestir, unos zapatos y una camiseta de fútbol retro, exactamente igual a como los señores lo han hecho desde hace años.