Cuando Kast fue un mediocre diputado se burlaba del cuerpo de la ex Presidenta Michelle Bachelet “al parecer el ancho da, pero la altura no” y ahora anda llorando por un folleto que lo muestra como mentiroso 🤥
QUIEN NADA SABE, NADA TEME
Pocas frases describen con tanta precisión —y tan involuntaria ironía— el temple y arrojo exhibido por la ministra vocera de gobierno, Mara Sedini. Porque no se trata aquí de una valentía nacida del conocimiento, ni de esa serenidad que otorga el dominio de los hechos, sino de una audacia más rudimentaria: aquella que brota cuando la conciencia no alcanza a dimensionar la magnitud del error.
Decir que el barril de petróleo en España cuesta dos euros no es simplemente un desliz. Es, en rigor, una afirmación que se desploma por su propio peso, una de esas frases que no requieren expertise técnico para ser refutadas, sino apenas un mínimo sentido de realidad. Pero lo verdaderamente inquietante no es el error en sí —todos pueden equivocarse—, sino la absoluta falta de alarma interna frente a lo que acababa de pronunciar. No hubo duda, no hubo corrección, no hubo siquiera un atisbo de sospecha. Y ese es el verdadero problema.
Porque hay errores que se corrigen con datos, y otros que se desnudan con lógica. Este último pertenece a la segunda categoría. Bastaba una pausa, un segundo de reflexión, para advertir que algo no cuadraba. Pero no ocurrió. Y cuando el error no encuentra resistencia ni siquiera en quien lo emite, lo que queda al descubierto no es un lapsus, sino una precariedad más estructural.
No es un episodio aislado. Ya le hemos escuchado frases que oscilan entre lo contradictorio y lo incomprensible: “razones felices” que producen “noticias tristes”, y compromisos de “cumplir promesas cumplidas”, entre otros muchos bizarros comentarios.
A ello se suma una retórica vacilante, un léxico limitado y una construcción argumental que parece avanzar a tropiezos, como si cada idea llegara tarde a su propia formulación.
Pero reducir esto a una crítica personal sería un error de diagnóstico. La vocería de gobierno no es un rol ornamental ni un ejercicio de improvisación verbal: es la traducción política del poder, la arquitectura discursiva de una administración. Es el lugar donde el gobierno se piensa en voz alta. Y cuando esa voz titubea, se contradice o simplemente se extravía, lo que se pone en cuestión no es sólo a quien habla, sino a aquello que representa.
Lo que se observa no es únicamente una ministra errática, sino el síntoma visible de un gobierno tensionado, inexperto y, por momentos, desorientado. Un gobierno que parece confundir volumen con contenido, y que apuesta a que la abundancia de palabras catastrofistas pueda suplir la escasez de ideas. Sin embargo, la opinión pública tiene una tolerancia limitada a ese tipo de artificios. Puede perdonar errores, incluso torpezas, pero difícilmente perdona la sensación persistente de estar siendo subestimada.
La vocería exige algo más que presencia mediática: exige densidad, precisión, criterio. Debe transmitir control cuando hay incertidumbre, claridad cuando hay ruido, y solvencia cuando todo lo demás tambalea. Es el termómetro emocional de un gobierno, el indicador más visible de su estado interno. Y hoy, ese termómetro marca fiebre.
No sería extraño que, en los pasillos del poder, ya se evalúen alternativas. Cambiar a la vocera temprano puede parecer precipitado, pero sostenerla en medio de errores reiterados puede resultar más costoso aún. El dilema no es menor: corregir a tiempo o administrar un deterioro progresivo.
Si esto fuera un partido de fútbol, apenas han transcurrido los primeros 48 segundos. Pero ya hay descoordinación, pases erráticos y jugadores que aún no tocan el balón. Y aunque los cambios siempre son posibles, hay algo que no se sustituye con facilidad: la credibilidad.
Gobernar no es un panel de televisión donde la improvisación puede disfrazarse de estilo. Gobernar es, entre otras cosas, entender el peso de cada palabra. Porque cuando el lenguaje se vacía de sentido, el poder comienza a vaciarse de legitimidad. Y en ese terreno, la ignorancia no es sólo un defecto: es un riesgo político de proporciones. @MisColumnas
🔴Rodrigo Herrera: "Vamos a tener que guardar las camisas rojas por 4 años, entendemos el sentimiento de miedo y retroceso. Ya sabrán los chilenos a partir de mañana por quién votaron."
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@rodherrerachile#LaVozDeLosQueSobran#Chile
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Votaron por Kast para que echara a los venezolanos y Mario Desbordes le va a dar hasta las LLLAVES DE LA CUIDAD DE SANTIAGO A LA INÚTIL DE MARIA CORINA MACHADO. Son tan hueones los fachos culiaos, le creen todo a sus hueás de políticos.
U. de Chile otorgó Medalla Rectoral a la escritora Isabel Allende: La escritora viva más leída de la literatura en español recibió este galardón de manos de la Rectora @RosaDeves y dictó una conferencia magistral en nuestra Casa Central https://t.co/ziHfuJk2mE
Las Fiestas Patrias de Chile se inauguran en la Pampilla de Coquimbo, la fiesta más grande de Chile, no en una fonda de Santiago.
¡Coquimbo es la verdadera capital de la chilenidad! 🏴☠️🇨🇱 y todo Chile lo sabe. La principal tradición que se debe romper en este país es el centralismo.
Fin de la polémica 😅🔥
PD: Inauguración con Invitación abierta al público, miles de personas con ovación al presidente @GabrielBoric 😎
Le preguntan a Juan Cristóbal Guarello que pasaría si Johannes Kaiser llega a La Moneda, y en 45 segundos te explica el modus operandi del "Criptocuento" Libertario. 👊
“Los libertarios te dicen: Te vamos a quitar la salud pública y las obras públicas, porque son un negociado. Te vamos a quitar todas las protecciones, pero te ofrecemos la oportunidad de hacerte millonario. Todos esos negociados los vamos a sacar. Salvo sus propios negociados. Ahí no son negociados y después te meten una criptomoneda. Topón pa' dentro”.
EL LADO NEGRO Y OSCURO DEL "NEGRO PÑERA*
Dicen que toda moneda tiene dos caras. Hoy observamos a todos los medios mostrar sólo una de ellas del Negro Piñera. Sin embargo un gran grupo de personas exigen una dosis de memoria y realismo.