No queríamos decir nada mientras todos hablaban del asunto porque, precisamente, no podíamos caer en el mismo error que pretendemos criticar. Pero ahora, pasados ya dos días del lamentable deceso, vamos a poner la lupa sobre cómo en ambos lados de la grieta se utilizó al Indio Solari para hacer rosca y profundizar el odio entre pares alrededor de temas que no hacen a la organización social del país.
Porque el problema ahí es ese mismo, ya hemos naturalizado la división por criterios identitarios. Lo que antes pudo ser una discusión sobre proyectos de país se transformó de unos años a esta parte en una escaramuza permanente en la que el único objetivo de ambos bandos es demostrar que tiene una identidad distinta a la del enemigo.
Ya no se trata de lo que queremos para el grupo, sino de lo que somos individualmente en nuestros gustos y preferencias. Y ahí claramente murió la política: hace mucho que a nadie le interesa discutir si el país tiene que ir hacia un lado o hacia el otro. Hace mucho que estamos enroscados en un desfile de subjetividades y tratando —inútilmente, puesto que nadie va a convencer a nadie— de demostrar que la subjetividad propia es moralmente superior.
Volvemos en este punto siempre a lo mismo y es que la responsabilidad de este error recae sobre los dirigentes, sobre los que tendrían que estar encauzando la discusión hacia la política y no obstante no lo hacen. En realidad, los dirigentes están muy cómodos con la interminable pavada identitaria y la comprensión del hecho indica que los dirigentes no quieren hablar de política.
Lo que, finalmente, revela una vez más aquello que aquí venimos diciendo hace rato: no hay distintos proyectos políticos en pugna, hay uno solo con dos sectores que ya acordaron en lo esencial y ahora se dedican a discutir moralmente porque políticamente no pueden disentir. El proyecto político neocolonial es común a todo el establishment y por eso ningún dirigente puede movilizar alrededor de la cuestión de los pesos y centavos.
La polémica reemplazó la política y nos hemos habituado a polemizar todos los días. Las redes sociales son el campo ideal para ello, para que un pueblo-nación que se apasiona fácilmente como el nuestro vuelque sus pasiones subjetivas en el ciberespacio, allí donde uno siempre va a encontrarse con el otro en desacuerdo. En desacuerdo ya no sobre el destino de la patria, sino sobre si uno cree que el Indio Solari fue un héroe o un villano.
Y así todos los días, con todos los asuntos del cotidiano, mientras los elefantes neocoloniales pasan y pasan.
@ESPNtenis@StarPlusLA Enfocaron a Bill Gates y el Sr. Ryan ejecutó el guión pandémico. Ya no hay ganas de ver ni deporte. Todo, absolutamente todo, parece estar guionado.