La miseria no es altar ni la carencia es honradez. No es más santo el que menos, ni más sucio el que más: el dinero no te cambia, nomás te quita el disfraz.
Pobre pero bueno… quítale el "pero". Bueno. Punto. Y también con dinero.
Dios te ama y no hay nada que puedas hacer para detenerlo. En ocasiones Él quitará personas para tu protección y dejará otras para tu formación. Si se van déjalos ir, si se quedan déjalos ser.
No quieren verte ganar. Quieren ver si ganas.
Ya sabes exactamente de quién estoy hablando. No se pierden una historia. Ellos ven cada publicación. Siempre están mirando. Pero nunca les gusta, nunca comentan, nunca envían un mensaje diciendo que estoy orgulloso de ti.
Empiezas a morir el día que callas lo que importa.
Todo eso que te tragas para no incomodar: el te quiero que no dijiste, el basta que se te quedó atorado, la opinión que enterraste con tal de que nadie se molestara.
Hay una forma de morir que no sale en ningún certificado: la del que se apaga por dentro de tanto guardar lo que ardía por decir. El cuerpo lo sabe; por algo lo que la boca calla termina doliendo en el pecho, en el sueño, en la madrugada.
Atrévete a decir lo que importa. Pon el límite, nombra la herida, pronuncia el amor aunque te tiemble la voz. No naciste para vivir en modo avión. Vivir de verdad empieza el día en que dejas de callarte.