Aquí algunos parecieran olvidar convenientemente que en todas las elecciones presidenciales a las 6 pm te sacaban a trompadas a los testigos opositores -eso sí lograban instalarse temprano-, motorizados acosaban a votantes en centros de votación, y paré usted de contar. No se necesitaba ningún fraude electrónico para revertir nada, simplemente necesitabas un poco de tiempo y control de cada mesa. Pero ellos insisten en su falaz idea de que fulanito se dejó robar
En Venezuela hemos vivido muchas dificultades, pero jamás una tragedia como esta.
Quiero pedirles que vean estos 2 videos: ¡qué gente tan extraordinaria!
Agradecidos por siempre
♥️@chefjoseandres@WCKitchen@carlosgarciareq, chef Oli.
GRACIAS al equipo y a todos los voluntarios.
🚨🗣️New: Zlatan Ibrahimovic on Vinicius Junior refusing the mandatory halftime interview with FIFA at the World Cup:
“People are shocked that Vinícius walked away from a halftime interview. I am shocked that anyone thinks he should have stopped in the first place.
Halftime is not a television studio. Halftime is not a podcast. Halftime is not a red carpet. Halftime is the heartbeat of a football match.
For 45 minutes, players are warriors in a storm. They run, they fight, they suffer, they bleed. Then they get 15 precious minutes to recover, to breathe, to listen, to think. And FIFA wants to spend part of that time chasing soundbites? That is like pulling a Formula 1 driver out of his car during a pit stop and asking him how the race is going.
And FIFA’s idea is to shove a microphone in the player’s face and ask, ‘How do you feel?’
How do you think he feels? He’s exhausted.
This is modern football’s biggest disease. Everything is content. Everything is sponsorship. Everything is television. The match hasn’t even finished and they’re already trying to manufacture headlines.
They tell us they care about player welfare. Really? Then why are players playing more games than ever? Why are tournaments expanding? Why are injuries increasing? And now they want halftime interviews too? The hypocrisy is unbelievable.
Halftime is sacred. It belongs to the players and the coaches. That’s where games are won. That’s where tactics change. That’s where injuries get treated. That’s where leaders speak. It is not a media circus.
And don’t tell me this is for the fans. Fans want better football, not a tired player giving a robotic 20-second answer because somebody sold another broadcast package.
Vinícius understood that. He chose football over public relations.
The funniest part? They threaten him with a fine. A fine. As if that changes the principle. If I were there, I’d pay it too. Because some things are worth more than money.
If FIFA really had their way, they’d put microphones in the dressing room and call it innovation.
Football should come first. Not content. Not commercials. Not corporate greed.
For once, a player pushed back. And that’s exactly why so many people are angry.”
He notado que las personas que leen mucho no necesariamente saben más, pero piensan diferente. Tienen más ángulos para entrar a un problema, más formas de encuadrarlo hasta que algo hace clic. No es conocimiento acumulado, es perspectiva prestada que con el tiempo se vuelve propia. Y eso se nota en conversación, en cómo razonan bajo presión, en la calidad de sus decisiones. Leer es probablemente la forma más barata y accesible de ampliar cómo ves el mundo.
"Un partido que espera que el impulso para su acción venga de fuera, o que su victoria sea el resultado de un equilibrio de fuerzas internacionales y no de su propia fuerza nacional, no es un partido, es una sucursal."
Antonio Gramsci
Cuadernos de la cárcel (cuaderno 14)
¿Vieron cuando la Vinotinto Sub-17 logró su clasificación a la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Catar 2026?
“Un solitario aficionado venezolano, identificado con la camiseta del Deportivo Táchira, fue el único testigo” y la mejor barra. Los jugadores supieron agradecer su entrega🥹
Retrasar una mejora salarial urgente y posible hasta una fecha simbólica como el 1 de mayo, sigue una lógica patronal penosa. Hay venezolanos que hoy tampoco pudieron almorzar.
Salieron ya los que excusan el canto racista y salvaje que se coreó en Madrid con aquello de que "la culpa la tienen los otros porque primero nos dispararon con su discurso de odio". Amigos, lo "distinto", el "cambio", no reside en una mera sustitución de elencos y patrones estéticos, sino en la capacidad de desactivar los mismos prejuicios, tensiones y resentimientos sociales que socavaron la convivencia democrática en Venezuela. Si no somos capaces de transformar esos feos fondos, la forma dará exactamente igual, aunque la vistan de seda o la paseen por la Gran Vía.
Tanta presión de algunos a favor de una intervención militar en Venezuela y posterior tutelaje del gobierno que saliese de allí (cualquier gobierno habría corrido con una suerte parecida), para que al final no hallen qué hacer con las consecuencias que no les resultaron favorables en lo inmediato. Es el sino de la política hecha sin demasiado cálculo, el "como vaya viniendo...", la solución de revolución o nada, la estrategia incapaz de evolucionar en atención a la nueva realidad. Reciclar una y otra vez consignas y fórmulas para mantener alguna presencia comunicacional, no sustituye el plan de largo plazo que correspondería diseñar en un escenario con nuevas variables pero similar correlación de fuerzas.
#MientrasSeCuelaElCafé
A ver… ☕🇻🇪
Los venezolanos tenemos una manera casi insolente de sobrevivir. Una obstinación que roza lo milagroso. Como si en algún rincón de la historia nos hubieran vacunado contra la derrota. Quizás por eso Bolívar, con más fe que certezas, decidió cruzar montañas, llanos y miserias para liberar medio continente… con un ejército que, visto en frío, no cotizaría bien en polymarket, y sin embargo, ganó.
En este bendito país, cuando todo parece perdido, ocurre algo: el venezolano se acuerda de sí mismo.
Hasta hace pocas semanas, nos señalaban con la vieja costumbre imperial de medirnos con la regla de la conveniencia. Se nos sancionó hasta la asfixia, se nos aplicó una mala prensa financiada, se nos discriminó globalmente, se no vejó, y en ese cálculo frío, se nos quiso reducir a problema, a estorbo, a expediente incómodo. Finalmente, se desveló todo. Se nos aplicó la fuerza porque con nuestra terquedad ya no podían.
Entonces apareció el béisbol. No como deporte. Como revelación.
Llegó el Clásico Mundial y Venezuela entró, como tantas veces, con talento de sobra y dudas prestadas. Un equipazo, sí… pero con ese murmullo fatalista que siempre nos susurran: “llegan lejos, pero no ganan”. Hasta que esta vez decidieron no escucharlo… y jugaron.
Jugaron como se juega en los barrios: sin permiso, sin miedo, sin pedir disculpas por el talento. Jugaron como se juega en Venezuela: con alegría insolente, con sabor, con ese desorden creativo que desespera a los disciplinados y enamora al mundo. Entonces, el mundo miró.
Los gringos discutían en sus streamings y en sus chats y sus redes que el béisbol es más parecido al béisbol en Venezuela que en Estados Unidos.
En Miami, en la casa del que lo hizo todo contra nuestra identidad y nuestro territorio, el estadio empezó a hablar venezolano. Arepas en una mano, cerveza en la otra, sushi si tocaba, pizza cuando apareció… pero siempre con el corazón tricolor latiendo más duro que cualquier himno.
Algo cambió. De pronto, ya no éramos “los peligrosos”. Éramos los apasionados. Ya no éramos “los que huyen”, sino los que luchan. Ya no éramos noticia triste, sino espectáculo vibrante.
Entonces pasó lo bonito, lo soñado, y lo irónico. Le ganamos a Estados Unidos. En su casa. En su estadio. En su juego. 3 a 2. Novena entrada. Nervios de acero. Historia pura.
La victoria no fue solo en el marcador, fue en la mirada del mundo, en el respeto, en ese silencio breve, pero revelador, donde todos entendieron que Venezuela no es lo que dicen de ella… sino lo que hace cuando se junta.
Este equipo olímpico no solo ganó un campeonato, el primero de nuestra historia., ganó algo más difícil: nos recordó quiénes somos cuando dejamos de pelearnos entre nosotros y decidimos jugar en el mismo equipo.
¡Sí!… aquí hay talento. Hay garra. Hay belleza. Hay dignidad, pero también hay una verdad incómoda, que se cuela como café fuerte: si somos capaces de esto juntos… ¿por qué no lo somos todos los días?
Galeano decía que el fútbol era el opio de los pueblos. En Venezuela, el béisbol es otra cosa: es espejo. Uno donde, por nueve innings, dejamos de ser el país que sobrevive… y volvemos a ser el país que gana.
El detalle, y aquí la cosa duele un poco, es que el juego termina y la pregunta queda, suspendida en el aire como fly en el noveno: ¿Algún día seremos capaces de jugar así fuera del diamante?, porque cuando lo hacemos… no hay imperio, crisis ni discurso que nos quede grande.
Tuiter habla sobre los "outfits" Nobel. En contraste, veo a Zelensky con su mismo "outfit" de hace 4 años. No sé si sea "de firma". Su cara seria, adusta. A lo mejor porque no es caribeño. Su discurso no tiene drama de novela que el de cierta oposición. Prefiero "estilo Zelensky"
En la era de la inmediatez, donde todo debe ser visto, comentado y compartido en el acto, una vieja chimenea sigue dando la noticia más importante de la Iglesia con humo.
No hay pantallas táctiles, ni grafismos, ni relojes marcando la cuenta atrás. Hay espera. Hay ambigüedad. Hay silencio.
Y de pronto, humo. Negro si aún no. Blanco si ya.
Tan simple como sagrado. ¿Qué significa esto en 2025?
Que mientras el mundo corre, la Iglesia se detiene.
Que mientras otros calculan, ella discierne.
Que hay decisiones que no se anuncian, se revelan.
El elegido no es un CEO ni un gestor. Es otro Pedro.
No por ser perfecto, sino por saber que no lo es.
Porque Pedro fue llamado no en el templo, sino en la orilla. No entre doctos, sino entre redes de pescar. No para mandar, sino para apacentar.
Pedro dudó, discutió, se hundió en el agua, negó y lloró. Sin embargo fue elegido. No por su carácter, sino por su confesión. No por su visión estratégica, sino por dejarse corregir.
Le dijo a Jesús que no fuera a la cruz, y fue llamado “Satanás”, el peor insulto posible. Le prometió fidelidad, y lo negó tres veces.
Pero cuando Pedro se dejó mirar, cuando se dejó tocar por la pregunta: “¿Me amas?”, entonces fue confirmado.
El encargo fue claro: “Apacienta mis ovejas”. No “protege tu imagen”. No “aumenta tus seguidores”. No “gestiona el poder”. Apacienta. Sirve. Sufre. Da testimonio.
Por eso el humo es importante. Porque no puede programarse. Porque no permite espectáculo. Porque nos obliga a mirar al cielo y a esperar.
Y en esa espera, vuelve Pedro. No como héroe, sino como piedra que llora. No como sabio, sino como testigo. No como influencer, sino como pastor.
El humo no es un capricho arcaico. Es una forma de decir que aún creemos en el tiempo lento, en la fragilidad elegida, en la fuerza de una promesa: “Te llevarán donde no quieras ir.” Pero aun así, va y con todo un Pueblo detrás de él.
@VargasWeffer@FernandoMiresOl@RobertoNasser La investigación señaló eso, que hacían aportes a candidatos del gobierno y de la oposición, por si acaso. Pero el cuento de que ese dineral fue a parar a Suiza para beneficio personal de Capriles, es bastante difícil de creer
@VargasWeffer@FernandoMiresOl@RobertoNasser En el caso de Capriles no se habló de aportes a la campaña, sino de depósitos millonarios a supuestos testaferros en cuentas suizas. Cifras astronómicas difíciles de asociar a donaciones electorales.
@VargasWeffer@FernandoMiresOl@RobertoNasser ¿Y cómo funcionan esos sobornos? Un ente público con mucho dinero contrata obras con sobreprecio, para que se le regrese una "comisión" ilegal. Un gobernador de oposición que no tiene ni para los comedores de las escuelas estatales, ¿cómo contrata con Odebrecht?
@FernandoMiresOl La oposición exquisita, la infalible, la de la superioridad moral, necesita un chivo expiatorio y mucha cortina de humo para desviar la atención de sus continuos errores y sus logros inconclusos
@VargasWeffer@FernandoMiresOl@RobertoNasser A Capriles le recortaron el presupuesto de la Gobernación, no tenía fondos ni para los programas sociales de la entidad, ¿de dónde iba a sacar para contratar obras con sobreprecio? Imposible para un alcalde o gobernador de oposición