Me subí al tren del AIFA para que ustedes no tengan que arriesgar su vida.
Ese que ya habían inaugurado… ¿dos veces?
Bueno, ahora sí —según esto— ya quedó.
Después de 5 años.
La promesa: un transporte eficiente para llegar al aeropuerto.
La realidad: hace el doble del tiempo que dijeron.
Y no es chiste…
por culpa de eso casi pierdo el vuelo.
Fui para que ustedes vieran la experiencia real…
y salí confirmando lo de siempre:
Todas las obras de Morena y Sheinbaum son una asquerosidad.