Os presento a Arturito (doble de Antonio Molero), el conocido alcalde de la serie de la 1️⃣, #4estrellas.
Soy yo 🙋♂️
No puedo estar más feliz y emocionado. Qué auténtico honor y privilegio.
Eso sí, vaya paliza nos dio Quijano, a Paco y a mí...😅😣
💔😭 Me duele mucho subir estás imágenes pero nos tenemos que hacer notar y que todos vean el desastre que ha dejado el #IFBurgohondo. Foto del Pantano del Burguillo y Valle de Iruelas. #Ávila
Hoy, en un supermercado,
una señora mayor deja en la cinta:
una barra de pan, jamón cocido y queso.
La cajera pasa todo.
4,80 €.
Abre la cartera.
Empieza a contar monedas muy despacio.
—Espera… creo que no me llega.
Quítame el queso, por favor.
La gente se empieza a desesperar.
La cajera anula el queso.
El total baja, pero aún no le llega.
Traga saliva:
—Entonces solo el pan.
Un chico joven se adelanta:
—Perdona, déjalo todo y ponlo junto a mi compra.
La señora mayor se ruboriza:
—No, de verdad, no hace falta… me da apuro.
El joven sonríe:
—Hoy he cobrado. Vamos a celebrarlo.
Lo dice como si estuviera de broma.
Sin tono de “te estoy salvando”.
Sin cara de héroe.
La mujer solo repite “gracias”.
Una y otra vez.
El chico cambia de tema:
—Hace calor hoy, ¿eh?
Menos mal que el pan sigue estando bueno.
Se ríen.
Cuando salen, ella le toca el brazo:
—Me has ayudado más de lo que crees.
Y el chaval responde:
—No he ayudado a nadie.
Solo he hecho la compra con usted.
Una persona así resulta irresistible.
La manera en que maneja la situación
es tremendamente atractiva.
No se trata de pagar la cuenta.
Se trata de pagarla sin destrozarle el orgullo
a quien tienes delante.
Un padre le dijo a su hija: "Felicidades por tu graduación. Te compré un coche hace tiempo. Quiero que lo tengas ahora".
Antes de dártelo, llévalo a un concesionario de coches en la ciudad y véndelo. A ver cuánto te ofrecen.
La niña regresó con su padre y le dijo: "Me ofrecieron 10.000 dólares porque parece muy viejo".
El padre dijo: "Vale, ahora llévalo a la casa de empeños".
La niña regresa con su padre y le dice: "La casa de empeños me ofreció 1.000 dólares porque es un coche muy viejo y tiene muchas reparaciones".
El padre le dijo que se uniera a un club de coches con expertos y que les enseñara el coche.
La chica condujo hasta el club de aficionados a los coches.
Tras unas horas, regresó con su padre y le dijo: «Algunas personas del club me ofrecieron 100.000 dólares porque es un coche raro que está en buen estado».
Entonces el padre dijo: «Quería que supieras que no vales nada si no estás en el lugar correcto. Si no te aprecian, no te enojes, eso significa que estás en el lugar equivocado. No te quedes en un lugar donde nadie ve tu valor».
La moraleja de la historia: Reconoce tu valía y dónde te valoran. Un diamante no brilla en el fondo de una cueva.
Mi vecino murió hace cuatro meses.
Yo tengo 36. Él tenía casi 70.
Vivía solo.
Sin hijos.
Sin visitas.
Solo hablábamos cuando coincidíamos en la entrada.
—Si un día no me ves, preocúpate —me dijo una vez riendo.
Una mañana llegó la ambulancia.
Se lo llevaron.
No volvió.
Semanas después tocaron mi puerta.
Era un abogado.
—Usted aparece en el testamento.
Pensé que era un error.
No éramos amigos.
Apenas conocidos.
Fui a la lectura.
Me dejó algo simple:
su apartamento.
Sus parientes estaban furiosos.
—Se aprovechó de un viejo solo —decían.
Yo ni siquiera sabía que estaba enfermo.
Acepté igual.
Cuando entré por primera vez, todo estaba ordenado.
Limpio.
Silencioso.
Encima de la mesa había un sobre con mi nombre.
Dentro había una nota corta.
“Gracias por saludarme siempre.
Fuiste la única persona que me habló como si todavía existiera.”
Me quedé sentado mucho tiempo.
La gente dice que tuve suerte.
Yo digo que alguien pasó años invisible…
hasta que un simple “buenos días” fue suficiente para recordarle que estaba vivo.
Y ahora cada mañana saludo a todos los vecinos.
Nunca sabes quién está esperando que alguien lo vea.