Para la escena musical, el decreto del malgobierno no tiende a solucionar estos problemas, sino a profundizarlos. Apunta a una desfinanciación estructural de la actividad musical, no a corregir errores, abusos o lo que fuera. Van saqueando todo, esto es parte del plan.
Sería importante y justo, en este sentido, que los ingresos sirvan para mejorar la escena no mainstream, fortalecer la diversidad, profesionalizar la autogestión y una larga lista de etcéteras.