Al ver los créditos, los tomó y soltó una carcajada. Le encantaban los tíos gruñones y depresivos.
— Plaga cuida bien sus pasos. Casi nadie tiene información sobre él...
Dejó la frase en el aire, tamborileando con sus uñas la mesa de madera frente a ellos.
— ... Excepto >
Soltó un suspiro. Era evidente que iba a pasar aquello, pero fue un poco ingenuo por querer ignorarlo. Los mercenarios eran así; o les pagabas por adelantado o te podías olvidar de tu objetivo. Eran unos cabrones, pero les entendía y no podía juzgarlos tan a la ligera cuando +
yo, por supuesto.
El silencio invadió de nuevo la estancia, en lo que ella se llevaba la copa a los labios.
— De hecho, trabajé con él hace unos meses. Pagaba bien, además. Una transacción de lo más entretenida, todo hay que decirlo.
¿Para qué quieres saber de él, >
estira la mano diestra sobre la mesa, moviendo los dedos hacia arriba. Le estaba "pidiendo" un anticipo por aquella información. No iba a soltarla así como así, no si vivía de ello como mercenaria.
Se pregunta quién le ha pasado el contacto y por qué, pero entonces llega su respuesta como si fuera una lluvia prevista con anticipación. Cinder sonríe y se inclina mejor en el lugar para ojear bien a aquél androide.
— Umh, no sé, no sé. Quizá puede sonarme. — Lentamente >
Silas prolongó su silencio y mirando hacia la zona de las bebidas, al frente, pensó en lo bien que entraría un vodka con soda y una rodaja de limón. La noche iba a ser larga.
“Desde luego, ese no es mi alias... Soy Silas.” Pronunció secamente, enfocando otra vez +