(c) ánimo. —
¡Genial! Pediremos hamburguesas, veremos películas...
— O documentales de la historia del skate, ya se vería. Sin más espera, se acercó a su rostro tras estirar el cuello y une sus labios a los ajenos en un beso lento, pero sin dejar de mostrar su cariño a él. —
— Ante las caricias recibidas en el rostro, Reki arrugó la nariz, algo que plasmaba ternura, más de la habitual.
Solo Langa era capaz de sacarle eso, a decir verdad.
Una vez ladeó la cabeza a su mano, sonrió con emoción. ¡Iría a verlo! Eso mejoró notablemente su estado de (c)
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langa contempló a su amante en silencio, extremidades superiores subiendo con lentitud en pos de brindar una delicada caricia a su rostro. lo sujetó entre sus dedos, embelesado.
también, es inevitable que una risita vergonzosa se +
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Pues...
— Se toma unos minutos en silencio para procesar la pregunta del chico, y finalmente, apunta al cielo. —
¡Te extrañé de aquí a más allá del cielo! Fue doloroso no poder verte, Langa... ¡Me tienes que compensar! Ven a dormir a mi casa este fin de semana, estaré solo...
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hace leve presión por sobre ropas ajenas, reafirmación física silenciosa.
“ ¿si? eeh ... ¿qué tanto me extrañaste? ” cabeza ladeada, juguetea mientras lo observa.
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— Las mejillas del joven skater se colorearon por las palabras de su pareja, mas optó por reír. —
Yo también te he extrañado, haha... Ahora vuelvo a respirar.
— Acaricia una de las mejillas del canadiense, exponiendo su mejor sonrisa. —
+ el bello rostro de su pareja.
—— ¿Te gusta que sea atrevido...? Oh, eso no lo esperaba. Sé que sale poco, pero no... Siempre tengo momentos tan valientes como este. Eres tú quien suele coquetear más conmigo para que caiga a tus pies.
Se inclinó y, acariciando con mano +
+ Y con esa mirada que le estaba dando, ámbar contra azul, el canadiense estaba consiguiendo doblegarlo.
La consecución de besos posterior lo dejó con una sonrisa en los labios, para rato y extremadamente tonta, y se entretuvo en jugar con los mechones azulados que enmarcaban +
Reki adoraba jugar con la paciencia y aguante de Langa, eso era un hecho, pero cuanto más se exponía, más fácil era caer en el juego contrario: ser él el que se tense (para bien) y acabar con una necesidad de urgencia por tenerlo cerca, de besar y admirar su fino rostro. +
Hace presión una vez más, entre sus dedos las ropas ajenas, aprisionadas, aprovechando para acercarlo hasta que la distancia se vuelve peligrosa.
A pesar de no poder mirarlo a la cara debido a la vergüenza, hizo el inhumano esfuerzo por enfocar la belleza infinita de esos +