El peor recuerdo de este Mundial es ver a gente a la que seguía hace años subida a una propaganda nefasta insultando a mi país, a mis compatriotas y por lo tanto a mi de la manera más baja y ruin.
Las campañas de odio son orquestadas.
Las mentiras tienen gente inventándolas.
Los algoritmos tienen dueño.
Pero fueron reales las personas que se tragaron la propaganda y se olvidaron de sus vecinos, amigos y hasta parientes argentinos "por el deporte".
Ni olvido, ni perdón. 🇦🇷