At this U.S. visit to China dinner banquet, the most eye-catching figure in the prime center seat between Musk and Cook was Lansi Technology founder Zhou Qunfei—from a rural factory girl to China's richest woman, with absolutely no background to rely on, building everything from scratch through her own grit. She was born in a small village in Hunan Province. At age 5, her mother passed away, and her father became disabled and blind from a work injury, leaving the family in dire poverty with nothing to their name. At 16, unable to afford school fees, she was forced to drop out and head to Guangdong to work in a factory, grinding glass on the assembly line—working days away during the day and furiously self-studying at night, earning certifications in accounting, computer operations, and other skills. That's how she spent a few years, until she scraped together 20,000 yuan from her wages, rallied eight relatives including her brother, sister, sister-in-law, and brother-in-law, and started a small workshop in Shenzhen doing watch glass processing. She handled machine repairs and sales runs single-handedly, grinding away like that for another four years.
By the 2000s, the mobile phone industry began booming on a massive scale. By a stroke of luck, her watch glass factory landed an order for TCL phone screens. She spotted the huge potential in the phone glass market and quickly founded Lansi Technology, specializing in the production, R&D, and sales of phone glass. At first, they only handled domestic phones and knockoffs, but everything changed when she went after a Motorola order—foreign companies had insanely strict quality standards. She bet nearly all her resources to meet Motorola's demands and snagged the V3 order, which sold over 100 million units worldwide, catapulting Lansi Technology straight to industry leadership. From there, she smoothly secured deals with Nokia, Samsung, and other foreign giants.
The pivotal turning point hit again in 2007, when Jobs unveiled the first iPhone, revolutionizing phones toward full-glass touchscreens. Jobs' obsessive craftsmanship demands left the whole world scrambling for a supplier that could meet them. Zhou Qunfei keenly sensed this was another massive opportunity, so she led her team in a three-month joint push with Apple engineers, breaking through key processes to mass-produce the first-generation iPhone glass panels. That locked in a long-term Apple contract, and soon after, nearly all Apple gear—from iPads to MacBooks—went to Lansi Technology for production. It also propelled Lansi to become the world's top player in touch glass panels.
That's why she got to sit next to Cook. But why was Musk right there beside her too?
After dominating global glass panels, Lansi Technology branched into more diverse smart devices, including car cockpits and robots. In autos, they've already locked in deals with 30 carmakers like Tesla, BMW, Mercedes, and Li Auto for windows, center consoles, and more. In robotics, they handle joints, sensors, and other components—areas with deep overlap in Musk's businesses.
A girl who dropped out at 15 with just a junior high diploma, emerging from rural Hunan to build an empire from nothing and become China's richest woman—forty years later, stepping into U.S.-China talks, seated between Musk and Cook. That's Zhou Qunfei's story.
- @hihongjie
🥹 Absolutamente emocionante esto de Hansi Flick
❤️ "Esta mañana ha llamado mi madre y me ha dicho que mi padre ha fallecido. He pensado en si esconderlo o hablar con mi equipo. Para mí es como una familia"
🫂 "Lo que han hecho es increíble, nunca olvidaré este momento"
"Aprecio mucho trabajar para este club y vivir en Barcelona, la gente es muy amable conmigo"
Se activa #AlertaAmber para localizar a Lucia Martínez Cortes, de 3 años, vista por última vez el pasado 5 de mayo, en la colonia Polanco I Sección, alcaldía Miguel Hidalgo.
🔻ChatGPT pierde 15 puntos de la cuota de mercado mundial.
Gran parte a causa de Gemini. También importante el avance de Claude en menos de un mes, pudiendo hacer que cambie por completo el gráfico a futuro.
¿Se veía venir?
Y la vida sigue en medio de la guerra en Teherán. Hay parques con gente haciendo deporte, echando la tarde o jugando al voleibol.
Eso sí, cuando suenan drones o cazas todo el mundo mirando al cielo. @EFEnoticias
Se viene rollo filosófico, aviso ;)
Llevo casi 30 años en el mundo tech. He cofundado empresas, gestionado equipos, invertido en startups, construido productos desde cero. Y hay algo que me está pasando con la IA que me cuesta describir con una sola palabra. Así que voy a intentar describirlo con varias.
La primera reacción, al menos en mi caso, cuando empiezas a usar estas herramientas de verdad, es una mezcla rara. Euforia. Miedo. Y sobre todo vértigo.
Ver que algo en lo que eras bueno, algo que te costó años construir, se convierte en commodity de golpe tiene mucho de desconcertante. Años construyendo una empresa, con patentes y con una tecnología que creías era una barrera de entrada y tu principal valor... y que de repente desaparece. No te lo esperas. Y aunque intelectualmente puedes entenderlo, vivirlo es otra cosa.
Pero ese miedo pasa. Al menos a mí me ha pasado.
Lo que viene después es energía. Proyectos que antes no intentaba porque el coste era demasiado alto, ahora los puedo arrancar en una tarde. Cosas que requerían un equipo, las puedo explorar solo pese a llevar años sin programar y alejado de la parte técnica.
Nuevas oportunidades.
De repente, para muchas cosas no dependo del equipo técnico de mi empresa. Y eso es por una parte reconfortante, pero por otra inquietante.
El techo no ha bajado... es que ha desaparecido. Y eso tiene algo de adictivo, de "joder, ¿por qué no estaba haciendo esto antes?".
Y aquí entra algo que creo que mucha gente no está considerando: la paradoja de Jevons.
En el siglo XIX, cuando se inventaron máquinas de vapor más eficientes, todo el mundo asumió que se consumiría menos carbón. Ocurrió exactamente lo contrario. La eficiencia hizo que usar carbón fuera más barato, así que se usó para más cosas, en más sitios, por más gente. El consumo total se disparó.
Con la IA va a pasar lo mismo. No vamos a escribir menos software porque la IA lo haga más rápido. Vamos a escribir muchísimo más, en muchos más sitios, para muchos más problemas que antes ni siquiera intentábamos resolver porque el coste era prohibitivo. La demanda de inteligencia no se reduce cuando se abarata. Se expande.
Hay un estudio de Berkeley en HBR (https://t.co/sRjR7sWszs) que lo confirma de forma bastante incómoda.
Investigadores de Haas School of Business pasaron 8 meses dentro de una empresa de 200 personas observando qué pasa cuando das herramientas de IA a todo el mundo y dices "adelante". Lo que encontraron contradice todo lo que nos han vendido: los empleados trabajaron más rápido, asumieron más tareas y extendieron su jornada. Nadie se lo pidió. Lo hicieron solos porque la IA hacía que "hacer más" se sintiese posible.
Un empleado lo resumió mejor que cualquier paper: "Pensabas que ahorrarías tiempo y trabajarías menos. Pero no trabajas menos"
El 77% de los empleados que usaban IA en otro estudio decían que les había aumentado la carga de trabajo.
La IA no te devuelve tiempo. Expande el perímetro de lo que sientes que deberías estar haciendo.
Y luego está el estudio del MIT (https://t.co/7rZqK7Pi8W) , que me parece el más incómodo de todos.
Pusieron a 54 personas con electrodos en la cabeza mientras usaban ChatGPT para escribir. Los que usaron IA mostraron un 47% menos de conectividad neuronal durante la tarea. El cerebro no trabajaba menos duro. Directamente se apagaba en las zonas vinculadas al pensamiento crítico y la creatividad.
Pero el dato que más me impactó es otro: el 83% de los usuarios de IA no podían citar ni una frase del ensayo que acababan de escribir. Porque nunca fue realmente suyo.
Y cuando al final de la prueba les quitaron la herramienta, el cerebro no se recuperó. Los patrones de desconexión persistieron.
Los investigadores lo llaman "deuda cognitiva". La misma lógica que la deuda técnica en software: cada atajo de hoy acumula intereses que pagas mañana en forma de menor capacidad para pensar de forma independiente.
El problema no es que la IA te haga menos inteligente. Es que tu cerebro optimiza para el entorno que le das. Y si dejas de ejercitar las partes difíciles del pensamiento, esas partes dejan de estar afiladas.
Pero entiendo perfectamente al otro lado también.
Hay un desarrollador que habló hace poco sobre algo que me impactó bastante.
Su tweet es este : I was a 10x engineer. Now I'm useless.
El video de 12 minutos merece la pena verlo (https://t.co/gLjCPrFfl3)
Describe haber construido un producto completo con IA, que funciona, que la gente usa, que genera ingresos... y al que no tiene ningún vínculo emocional. Porque no sufrió para hacerlo. Y lo describía como fabricar hot dogs: el producto existe, cumple su función, pero tú no pusiste nada de ti.
Eso conecta con algo más profundo que no estamos discutiendo suficiente.
Antes aprendías construyendo. El sufrimiento del proceso era el mecanismo. Te ibas a dormir sin saber cómo resolver algo y te levantabas con la solución, y eso te cambiaba. Ahora puedes construir sin ese ciclo. Más output, sí. Pero menos crecimiento.
Y luego está la red de seguridad. Un desarrollador siempre podía tomarse un año sabático y volver a un trabajo mejor pagado. O dejar su empresa actual sin miedo a encontrar casi lo que quisiera al día siguiente y con mejores condiciones.
Ese colchón existía de verdad y organizaba la vida profesional de mucha gente. La pregunta que nadie quiere hacerse en voz alta es si eso sigue siendo así. Tengo mis dudas.
Y aquí viene lo más complicado: no hay término medio fácil. Una vez que empiezas a usar estas herramientas en serio, tu cerebro deja de querer volver al esfuerzo. No es que puedas reservarte lo difícil para ti y delegar lo aburrido. Es todo o nada.
La energía nueva es real. Y la pérdida también es real. El error está en intentar resolver esa tensión demasiado rápido, en elegir un bando antes de haberlo vivido de verdad.
Lo que sí tengo claro, después de verlo en primera persona, es que la línea divisoria no es generacional.
He visto veteranos de 20 años sacarle un partido tremendo a estas herramientas. Y recién llegados que las tratan como una abstracción filosófica en lugar de algo que puedes usar hoy mismo.
La edad no predice nada. Lo que predice es la disposición. Si corres hacia el cambio o lo miras desde la barrera esperando a que alguien te explique si es seguro cruzar.
Nadie sabe exactamente adónde va esto. Y desconfío de los que dicen que sí lo saben, en cualquiera de los dos sentidos.
Lo que sí sé es que quiero estar en el grupo que corre hacia ello. Con la incomodidad incluida. Con la pérdida incluida. Con las preguntas sin respuesta incluidas.
Porque la alternativa es quedarse parado. Y eso, con o sin IA, nunca ha funcionado.
Una reflexión, creo que interesante, es que en un mundo cada vez más global e interrelacionado, para que se produzca una guerra mundial realmente tiene que romper muchos incentivos económicos en favor de la paz.
A diferencia del pasado, un conflicto genera casi pobreza instantánea en todo el globo y enseguida surgen presiones para la paz.
Al fin y al cabo, el germen de la Unión Europea fue este principio con la Comunidad Europea del Carbón y del Acero.
Un mundo que comercia, es un mundo con más probabilidades de paz.
Y un día te vas a dar cuenta de que ya no existe ese bullicio infantil que tanto desgasta; y ese caos armónico es silencio ruidoso porque las hojas del calendario no perdonan.
Y es de repente... de repente caes en la cuenta de que la bañera ya no es un baúl desastre lleno de juguetes, y que no te han dejado en el lavabo ese balón de gomaespuma, ni hay muñecas en un sofá dormido, ni playmobils esparramados por la casa...
Y un día te vas a dar cuenta de que no hay carreras por pasillos interminables; ni risas a hurtadillas en la cama para desafiar el sueño; ni cuentos a quien leer, ni sábanas a quien tapar a medianoche, ni almas respirando sueños...
Y un día te vas a dar cuenta de que la despensa está llena de recuerdos y que sobran platos en la mesa; y que todo está en orden... sin mochilas en el suelo de la entrada, sin lápices desordenados en pupitres de colores, ni esa ropa que no entra en el cesto y que las camas no se deshacen...
Y un día... serás huérfano de tus hijos que crecieron con el permiso de la vida. Y te sentarás en el sillón sabio del libro que echa de menos una voz inocente que le interrumpa. Y cada página que pases, léela con detenimiento porque esa... ya no vuelve. Es la vida.
Emilio Leiva
Visto en redes.
Imagina si $TSLA lo ve claro con el Robotaxi…
Que prefieren apostar por esta idea que ponerse a vender la Cybercab como si fuera un Model 2 por 25K.
Obviamente, la diferencia del TAM de un concepto al otro es enorme.
Prefieren tener un royalty a la conducción que vender coches.
Es muy complicado competir contra esta gente.
Están a años luz de distancia.
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