Los tiempos de Dios no solo son perfectos; son justos, sabios y llegan siempre cuando el corazón está listo para agradecer lo que un día pediste con tanta fe.
Es hermoso cuando llega alguien que no te complica la vida, es más, te mejora. Te da tu lugar, te habla claro, te suma en todo, y encima te hace reír hasta cuando estás de mal humor
Bloqueen a la gente que los incomoda, sálganse del grupo de amigos dónde ya no se sientan incluidos, aléjense de quién ya no aporta nada bueno. Tu paz mental es prioridad y eso no tiene precio.